martes, 10 de diciembre de 2013

MARÍA, PRIMERO MADRE

María tenía sus planes, pero en medio de esos planes le surgió otro Plan: una propuesta de Dios, la quería para que fuese la Madre de su Hijo Predilecto durante su paso por la tierra. Así de repente, la propuesta es muy dura, comprometida y arriesgada. Difícil de decidir y muchos problemas a los que responder.
En un intento de traducirla a nuestros días, podríamos imaginarnos algo así: Una madre, comprometida pero soltera.  En su tiempo un delito. Hace unos años, un escándalo. Ahora, menos, pero quizás inoportuno porque interrumpe mis proyectos y mis ambiciones personales: trabajo, giras, viajes, intereses económicos, fiestas...etc. Un hijo/a que se presenta en unos momentos no pensados ni deseados. ¿Qué hacer? Mejor, ¿qué haríamos ahora nosotros?

Sabemos lo que hizo María, y tras reflexionar qué haríamos nosotros, descubrimos el valor, la humildad, la obediencia, el desapego, la valentía, el olvido de sí, la disponibilidad, el servicio a su prima Isabel en esas condiciones de incertidumbre y compromisos, pero sobre todo, la confianza y fe en el Plan de Dios. Todo eso fue primero para María, Madre, antes los problemas aparente de infidelidad a José, a sus leyes, a la familia, a los amigos y pueblo. María, la esclava del Señor supo, saliendo de su vida, responder "Sí" a la llamada de Dios.

Ahora nos toca a nosotros. Nuestros problemas, ya planteados, primeros, antes de respetar la vida del niño/a (aborto). Matamos porque primero pensamos en nosotros sin importarnos lo que le suceda al otro. En este caso al niño que llevamos dentro del vientre. Posiblemente celebramos la Navidad, ¿pero qué celebramos? ¿La vida o la muerte?, porque mientras celebramos la Navidad hay muchos niños que son asesinados por sus mismos padres. No les permiten nacer, y Jesús no puede llegar a nacer en sus corazones porque los hombres no lo permiten.

Hay mucha gente luchando y armando lío por el derecho a vivir de esos niños. Pero tú y yo haremos también Navidad si, aparte de rezar, donde quiera que estemos defendemos la vida cuando la oportunidad se nos presenta, y habrá muchas oportunidades para hacerlo. Sólo necesitas estar disponible, atenta/o y ponerte en Manos del Espíritu. Así lo hizo María, hasta el punto de huir a los pocos días a Egipto para proteger a su Niño de la muerte. Supo dejar todo, no sólo de palabra sino con su vida también.
Fuente: Salvador Pérez Alayón.

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