miércoles, 4 de diciembre de 2013

Le dan la unción de enfermos, se cura y demanda al hospital


 
Jerzy R. es polaco. Hasta hace poco estaba moribundo, en coma y deshauciado por los médicos. A pesar de ser ateo y sin su conocimiento, recibió la unción de enfermos. La noticia no explica si algún familiar la pidió para él o si fue cosa del sacerdote del hospital. La cuestión es que después de recibir el sacramento, Jerzy se curó.
Ahora ha denunciado al hospital y reclama una compensación de 21.000 euros por lo que considera “daño inmaterial grave”.

 La cuestión que me planteo es por qué un sacerdote católico dio el sacramento de la unción de enfermos a un ateo declarado. ¿Tal vez no sabía que éste no era creyente? La Iglesia, que yo sepa, dice que en peligro de muerte los ministros católicos pueden administrar lícitamente los sacramentos, no sólo a los católicos, sino también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos. Como veis, no era este el caso.

 Lo que ha quedado claro es que Jerzy ni creía ni cree, de lo cual es muy libre. Los católicos, evidentemente, podemos y debemos rezar por todos, creyentes o no. Pero no se deben dar los sacramentos a los que no lo pidan, salvo que no puedan hacerlo y conozcamos antes su deseo expreso.  De hecho, el Derecho Canónico, haciendo referencia a los casos en que los enfermos no pueden expresarse, dice que este sacramento debe administrarse a los que cuando estaban en posesión de sus facultades lo hayan pedido al menos de manera implícita.

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