martes, 13 de noviembre de 2012

Prudencia.


Enseñanzas del Evangelio






No den a los perros lo que es santo, ni echen sus perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, los despedacen. (Mt 7, 6).

Enseñanza:

Por eso el Señor hablaba en parábolas, para no descubrir los secretos del Reino de Dios a cualquiera, sino sólo a aquél que profundizara en el significado y tuviera buena voluntad.

Porque los malos no suelen hacerse más buenos con las cosas buenas que aprenden, sino que a veces las usan para el mal, y se hacen mal a sí mismos y hacen mal a muchos.

Jesús quiere que el hombre vaya descubriendo las bellezas del Reino de Dios a medida que va profundizando en la doctrina y va caminando por el buen camino. Si muchos quedan afuera y van por el mal camino, y nosotros les revelamos cosas lindas que hemos aprendido en el seguimiento de Cristo, les puede caer muy mal, escandalizarse, y luego perseguirnos y hacernos daño.

Entonces hay que obedecer al Señor y no dar las joyas a los cerdos ni a los perros, porque no las saben apreciar y es un mal para ellos y para nosotros.

Tengamos en cuenta esta premisa para la evangelización, para manejarnos con prudencia y recordar que todos los hombres son diferentes, y cada uno está en un grado de avance en la vida espiritual, y por eso hay que saber dosificar la Verdad. Sin mentir hay que saber dar de a poco a cada cual lo que puede digerir, pues como dice bien San Pablo, algunos sólo pueden tomar leche, y otros comer alimentos sólidos, porque los primeros son como niños en lo espiritual, y en cambio los segundos ya están crecidos en el camino del bien.

No hay comentarios: