martes, 28 de febrero de 2012

Dios provee.

En uno de sus viajes, San Martín de Tours cayó en las manos de salteadores. Los bandidos lo despojaron; iban a matarlo cuando, súbitamente, tocados por la gracia del arrepentimiento o llevados por un pavor misterioso, le soltaron contra toda esperanza. Se le preguntó más tarde al ilustre obispo si, en ese peligro inminente, no había sentido algún miedo. “Ninguno –respondió- yo sabía que la intervención divina era tanto más próxima cuanto más distantes los socorros humanos”.


(De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent)


Comentario:

Este ejemplo de San Martín de Tours nos debe servir para que cuando nos fallen las ayudas humanas y los recursos materiales, pongamos toda nuestra esperanza en Dios y su Providencia. Porque Dios lo puede todo, y Él sabía que nosotros íbamos a pasar por ese momento tan difícil. Y desde toda eternidad Él ha preparado la solución, el socorro oportuno. Si confiamos en Él, entonces veremos maravillas, y seremos como los niños de pocos meses, que sólo tienen que abrir la boca para que la madre los alimente. Así también nosotros, en medio de la prueba, abramos la boca para que la Providencia divina nos colme con sus gracias, que da a manos llenas a quienes confían en ella.

Dios sabe todo y puede todo. ¿Hay alguna duda de que nos puede socorrer cuando quiera, como quiera y en la forma que desee? No. Entonces no tengamos miedo y cuando la tormenta bambolee nuestra barca de la vida, despertemos a Jesús que sólo duerme, para que nos socorra oportunamente.


Si confiamos en Dios, todo tendrá un final feliz, aún cuando las cosas parezcan que cada vez se complican más. Tengamos paciencia y fe, que Dios, en un abrir y cerrar de ojos, o en forma más espaciada, nos arreglará las cosas.

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