jueves, 20 de octubre de 2011

Si te quitan la Fe... te quitan todo.



El hombre, como creatura de Dios, es trascendente por naturaleza, por lo que la confianza en Su Creador es una fuerza vital (o debiera ser una fuerza vital) que lo sostiene aun en los momentos más difíciles.

El vacío existencial que actualmente muchos manifiestan, se debe frecuentemente a que creen en realidades que como aguas movedizas atrapan y afogan sin un sentido trascendente y que alejan del Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14:6) que los puede llevar a su salvación eterna. La Fe en Cristo es un fundamento sólido, firme, hecho de roca, que resiste cualquier tempestad. No va y viene con la moda, ni con los caprichos mundanos, no es voluble ni acomodaticia, sino estable y serena.

Perseverar en la Fe nos lleva a resultados tangibles y concretos; nos da paz interior y certeza de que las cosas en el mundo, si son atendidas por los seres humanos con intensidad, sana intención, persistencia, esfuerzo y muchas veces, con gran sacrificio, el resto se puede dejar en manos de Dios y Él se encargará del resultado final. Es decir, con Fe el hombre hace lo que tiene que hacer y el resto Dios lo dará por añadidura.

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