viernes, 15 de julio de 2011

Lo que perdemos.

La desconfianza, sean cuales fueren sus causas, nos trae perjuicios, privándonos de grandes bienes. 
 (De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent) 
Comentario: 
Lo que perdemos por no confiar en Dios es incalculable, e incluso podemos perder hasta nuestra alma si desconfiamos de la Misericordia divina.
Pero en las cosas ordinarias de todos los días, debemos confiar ciegamente en Dios, sabiendo que Él domina todas las cosas y que no hay nada que pueda pasarnos sin que Dios lo quiera o lo permita. Y si lo permite siempre es por amor hacia nosotros, nunca por odio o maldad, porque Dios es incapaz de hacer mal ya que el es la misma Bondad. Y aunque las apariencias sean que Dios nos castiga con algún acontecimiento, está en el alma saber ver la mano amorosa de Dios detrás de ese hecho funesto.
Hagamos el intento a partir de hoy, de ahora mismo, de confiar cada vez más en Dios, reconociéndole como lo que Él es: Todopoderoso, y estando convencidos de que Él nos ama y jamás nos causaría un dolor sin un motivo de amor hacia nosotros. Está en nosotros el saber verlo así y jamás desconfiar de Dios, pase lo que pase.
Tenemos que rezar mucho para que Dios nos dé fuerzas para sobrellevar las pruebas y salir victoriosos y con méritos de todas ellas, porque la vida del hombre sobre la tierra es tiempo de prueba, así que quien quiera vivir tranquilo en este mundo, está equivocando el camino, porque en este mundo está también su amo: Satanás, que nos hará la guerra para perdernos en el tiempo y en la eternidad, y al cual Dios permitirá actuar para probarnos y santificarnos. Pero quien no reza no saldrá bien parado de la prueba.
Entonces hay que hacer lo que decía San Padre Pío de Pietrelcina: “Reza, ten fe y no te preocupes”, es decir: reza, ten confianza y no te preocupes de nada.

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