sábado, 31 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO NUEVO


 
Pero debemos saber por qué felicitamos, porque decir las cosas por decirla empiezan a sonar mal y presentar una formalidad vacía de contenido y sin coherencia. Sabemos que es lo que se usa, lo que se entiende por normal, pero también sabemos que no es lo normal.

Porque lo normal es decir lo que se piensa y se hace, ya que de no ser así será una mentira, y mentir no le gusta a nadie, y menos pasar por un mentiroso. Por lo tanto, mi felicitación este año trata de invitar a pensar en que al prometer lo que se desea, no sólo se quede en que suceda, sino también que se viva empezando por mí, que es quien lo proclama y desea.
Es, pues, una felicitación con compromiso adjunto, porque de esa forma no sólo felicito sino que me incluyo en esa felicitación y participo, como integrante de ese mundo, de esa esperanza de construir un mundo mejor.
 
Y llegado el momento de desear y pedir, elevo mis oraciones para que el mundo tome conciencia de que de espaldas a DIOS será un mundo sin esperanzas y sin sentido, un mundo destinado a la caducidad de perder la alegría y el gozo de vivir eternamente en la presencia de DIOS. Y eso me compromete a vivir con más criterio y compromiso mi fe, mi confianza en DIOS para transmitirla y ser puente, aunque pequeño, de unión entre los hombres y DIOS.
 
Desear la paz, poniéndola primero en mi corazón con todos aquellos que me rodean, a pesar de sus odios y guerras, en todos los lugares del mundo, sobre todo en aquellos países que matan con las armas, con el hambre, con la marginación, con el desprecio...etc.
Desear la vida como don de DIOS, lo más grande recibido. La vida como medio de alabanza y salvación aunque sea a través de una cruz que nos martiriza y nos entristece. La Cruz de sabernos crucificados como ÉL, y de tomar conciencia que ÉL la comparte con nosotros, como el buen ladrón, a pesar de nuestra ausencia y desesperación. ÉL está allí porque no puede ser de otra forma.
 
La vida de muchos inocentes que son condenados desde el seno de sus madres, y que necesitan que tu voz y la mía salgan en su defensa, comprometida, constante y dispuesta a la lucha diaria por salvarla de la muerte. DIOS lo ha dejado en nuestras manos, depende ahora de nosotros hasta donde podamos, luego, cuando ÉL lo crea necesario, intervendrá.
 
Porque el mundo ha sido puesto para que nosotros lo administremos, y DIOS lo respetará hasta que decida su fin. Por eso, muchas vidas dependerán de nosotros, sobre todo la de los más inocentes.
 
También, no me quiero olvidar de aquellos que no lo ven así, de aquellos que piensan de otra forma. Sólo desear que queramos buscar la verdad, sin segundas intenciones, sin apegos ni egoístas intenciones, sólo deseando el bien de todos aunque pise mis egoísmos o sentimientos posesivos y humanos. Buscando la verdadera libertad que anhela descubrir el bien del otro. Buscando que el mundo sea más humano pero también más libre y que, sobre todo, el hombre encuentre lo que realmente quiere y busca: la vida eterna.

martes, 27 de diciembre de 2011

¡QUÉ POBRES SOMOS!



Sepamos valorar en estas fiestas los verdaderos regalos que recibimos a diario.
 
Un Padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina.Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo. Retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:
- ¿Qué te pareció la experiencia?
- Buena, - contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.
- Y... ¿qué aprendiste? - insistió el padre.
El hijo contestó:
- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.
Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín... y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos y otras bellezas.
Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín... mientras que ellos se alumbran con la luna y las estrellas.
Nuestro patio llega hasta la cerca... y el de ellos llega al horizonte.
Que nosotros compramos nuestra comida; ellos, siembran y cosechan la de ellos.
Nosotros oímos CD's. Ellos escuchan una perpetua sinfonía de ruiseñores, patos, pericos, ranas, sapos y otros animalitos....todo esto a veces dominado por la melodía de un vecino que trabaja su monte.
Nosotros cocinamos en estufa eléctrica. Ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña.
Para protegernos, nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas... Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.
Nosotros vivimos 'conectados' al celular, a la computadora, al televisor... Ellos, en cambio, están 'conectados' a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.
El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo...y entonces el hijo terminó:
- ¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!

Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza, que son las grandes obras de NUESTRO CREADOR. Nos preocupamos por TENER,, TENER,, Y MÁS TENER en vez de preocuparnos por SER...SER MÁS...
Valora todas las pequeñas cosas un poco más; lo más bello de la vida es gratis, por ejemplo una sonrisa, un saludo, un abrazo, un beso o un apretón de manos no te cuesta nada, pero; sí pueden servir de mucho.
¡Alabado sea Jesucristo!

sábado, 24 de diciembre de 2011

Nochebuena

Ésta es noche santa, en la que la Virgen dio a luz a la Luz, y la Segunda Persona de la Santísima Trinidad empezó su existencia terrena como todos los niños, llorando. Vino para morir, nosotros nacemos y morimos, pero Jesús vino para morir por nosotros.
Yo quisiera que en esta Nochebuena nos trasladásemos a Belén con la imaginación. No sólo para presenciar aquellos acontecimientos sino para vivirlos. Así han hecho siempre los santos.

Si nosotros pudiésemos trasladarnos al pasado gracias a una máquina del tiempo, ¿qué veríamos?

Veríamos quizá a los habitantes de Belén, celebrando que mucha gente había venido de fuera a “lo del empadronamiento”.

No había sitio.

Todos, ellos y ellas... ninguno conoció que, el que esperaban desde hacía siglos, estaba llamando a su puerta.

Y ahora, regresemos al presente: volvamos a nuestro tiempo.

Estas fiestas tan cristianas, por desgracia, son para muchos, fiestas paganas y, para otros, fiestas para sentirse tiernos y bondadosos, pero no hay sitio para Dios.

Jesús que pasa, que quiere nacer –otra vez- en nuestros corazones, y se le dice que no hay sitio; se le da de lado, se le arrincona, se le pone en el peor lugar.
Vino a los suyos y los suyos no le recibieron
Hoy se repite la escena de Belén. Los hombres no acabamos de aprender: le echamos a patadas por el pecado.
¿Qué podemos hacer nosotros para que el Señor, el Emmanuel, Dios con nosotros, se encuentre a gusto?
Vamos a limpiar nuestra alma, a adecentarla mediante el sacramento de la Penitencia.
Se quedó para ti. No es reverencia dejar de comulgar, si estás bien dispuesto.
-Irreverencia es sólo recibirlo indignamente.
Amor con amor se paga. Que, cuando recibamos al Señor le tratemos bien. Éste puede ser un propósito para toda nuestra vida.
Que en esta noche santa, en esta Nochebuena hagamos este propósito: tratarle como quizá otros no le tratan: con delicadeza, con cariño, sin prisas.
Ahora en preparación para la comunión le podemos decir: Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los santos

viernes, 23 de diciembre de 2011

Dios cura con su mano nuestras almas más a menudo que nuestros cuerpos.




Lucas 1, 57-66


Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. El pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

Reflexión

Zacarías está mudo. El ángel lo ha dejado sin poder contar ni una palabra a Isabel de lo que le ha ocurrido. Nueve meses largos de espera en silencio es tiempo suficiente para recobrar la paz y la serenidad. Zacarías había aceptado con dolor este sufrimiento y había aprendido a ser humilde. Por eso su lengua se “desata” en el momento oportuno. Ni él ni nadie lo esperaba. Sucede de improviso, como de improviso llegó aquel día el ángel, pero esta vez el anciano sacerdote supo cómo responder. La gratitud y la alabanza a Dios son sus primeras palabras en un canto de júbilo emocionado.


Isabel concibió a Juan en su seno, mientras Zacarías, en silencio, recobró la fe y confianza en Dios. En ambos se da el milagro. La vida espiritual se construye a base de pequeños o grandes milagros que se dan en esa esfera íntima del alma, que sólo Dios y cada uno conoce. Pero no por ello dejan de ser milagros. Dios toca con su mano nuestras almas más a menudo que nuestros cuerpos… “la mano del Señor estaba con él…” sí, y también con nosotros. Porque Dios quiere engendrar en cada uno de nosotros a un hombre nuevo. Mediante la humildad, el crecimiento de nuestra fe, y de nuestra confianza. Por medio de la donación y la entrega generosa. Porque sin amor no podemos hacer nada meritorio. El hombre nuevo que coopera a la acción de Dios es consciente de su pequeñez, pero aún más de que esa “mano” divina le sostiene.


El anuncio de la Navidad, con su nuevo nacimiento tan cercano ya, nos debe estimular. Quien nace es también como en el caso de Zacarías un hombre nuevo, un hombre tocado por Dios. Salgamos al encuentro de Jesús, preparemos nuestro espíritu, no dejemos que todo se vaya en lo exterior, porque es un tiempo precioso para crecer, para engendrar a Jesús más y más en el corazón. La medida de nuestra felicidad, de nuestra gratitud y alegría, como la de Zacarías, dependerá de habernos dejado a nosotros mismos y haber aceptado el querer de Dios. La oración es el medio para fortalecer estas convicciones, la caridad el instrumento para hacerlas creíbles a los ojos de los demás

Autor: P Juan Pablo Menéndez | Fuente: Catholic.net

lunes, 19 de diciembre de 2011

EL REGALO DE NAVIDAD



Alégrate

¿Cuántos son los que creen de verdad en la Navidad? ¿Cuántos los que saben celebrarla en lo más íntimo de su corazón? Estamos tan entretenidos con nuestras compras, regalos y cenas que resulta difícil acordarse de Dios y acogerlo en medio de tanta confusión.Nos preocupamos mucho de que estos días no falte nada en nuestros hogares, pero a casi nadie le preocupa si allí falta Dios. Por otra parte, andamos tan llenos de cosas que no sabemos ya alegrarnos de la «cercanía de Dios».
Y una vez más, estas fiestas pasarán sin que muchos hombres y mujeres hayan podido escuchar nada nuevo, vivo y gozoso en su corazón. Y desmontarán «el Belén» y retirarán el árbol y las estrellas, sin que nada grande haya renacido en sus vidas.

La Navidad no es una fiesta fácil. Sólo puede celebrarla desde dentro quien se atreve a creer que Dios puede volver a nacer entre nosotros, en nuestra vida diaria. Este nacimiento será pobre, frágil, débil como lo fue el de Belén. Pero puede ser un acontecimiento real. El verdadero regalo de Navidad.
 
Dios es infinitamente mejor de lo que nos creemos. Más cercano, más comprensivo, más tierno, más audaz, más amigo, más alegre, más grande de lo que nosotros podemos sospechar. ¡Dios es Dios!

Los hombres no nos atrevemos a creer del todo en la bondad y ternura de Dios. Necesitamos detenernos ante lo que significa un Dios que se nos ofrece como niño débil, vulnerable, indefenso, sonriente, irradiando sólo paz, gozo y ternura. Se despertaría en nosotros una alegría diferente, nos inundaría una confianza desconocida. Nos daríamos cuenta de que no podemos hacer otra cosa sino dar gracias.
Este Dios es más grande que todos nuestros pecados y miserias. Más feliz que todas nuestras imágenes tristes y raquíticas de la divinidad. Este Dios es el regalo mejor que se nos puede hacer a los hombres.

Nuestra gran equivocación es pensar que no necesitamos de Dios. Creer que nos basta con un poco más de bienestar, un poco más de dinero, de salud, de suerte, de seguridad. Y luchamos por tenerlo todo. Todo menos Dios.

Felices los que tienen un corazón sencillo, limpio y pobre porque Dios es para ellos. Felices los que sienten necesidad de Dios porque Dios puede nacer todavía en sus vidas.

Felices los que, en medio del bullicio y aturdimiento de estas fiestas, sepan acoger con corazón creyente y agradecido el regalo de un Dios Niño. Para ellos habrá sido Navidad.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Felicidad

Frases para sonreír y pensar


La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más. - Sören Aabye Kierkegaard
La felicidad es una estación de parada en el camino entre lo demasiado y lo muy poco. - Channing Pollock
Hay momentos en los que todo va bien: no te asustes, no duran. - Jules Renard
No está la felicidad en vivir, sino en saber vivir. - Diego de Saavedra Fajardo
Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad. - Pearl S. Buck

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El árbol de Navidad

Aunque su origen es muy antiguo (en torno al siglo VII), sin embargo tal y como la conocemos hoy día e trata de una tradición relativamente reciente (siglo XIX en España). Consiste en un árbol decorativo que se pone próximo a la fiesta de la Navidad. Tradicionalmente suele emplearse una conífera de hoja perenne, como el abeto o el pino. En la actualidad y por evidentes motivos ecológicos se está popularizando el uso de árboles artificiales de material sintético.


El árbol se decora con elementos navideños como esferas de colores, luces de colores, estrellas de navidad, lazos de diversos colores, espumillones y cualquier otro elemento decorativo apropiado.

Unos de los significados religiosos del árbol de Navidad reside en que simboliza el árbol del Paraíso de cuyo fruto prohibido comieron Adán y Eva, generando el pecado original y por lo tanto evoca la venida de Jesucristo como el Mesías prometido para la reconciliación del género humano con Dios.La luz del árbol nos recuerda así que Cristo es la Luz del mundo.

Otro significado religiosos relacionado con el árbol de la Vida es la evocación de la vida eterna simbolizado por la perennidad de la hojas con

Por último, la forma triangular del árbol debida a la forma de cono que caracteriza a las coníferas, puede evocar también a la Santísima Trinidad.

Los colores empleados para adornarlo pueden significar varias cosas: el azul y morado la reconciliación y el perdón; el plateado el agradecimiento; el dorado la alabanza y el rojo la petición.


miércoles, 30 de noviembre de 2011

San Andrés, apóstol.

Texto del Evangelio (Mt 4,18-22):
En aquel tiempo, caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.

Comentario: Prof. Dr. Mons. Lluís Clavell (Roma, Italia)
«Os haré pescadores de hombres»
Hoy es la fiesta de san Andrés apóstol, una fiesta celebrada de manera solemne entre los cristianos de Oriente. Fue uno de los dos primeros jóvenes que conocieron a Jesús a la orilla del río Jordán y que tuvieron una larga conversación con Él. Enseguida buscó a su hermano Pedro, diciéndole «Hemos encontrado al Mesías» y lo llevó a Jesús (Jn 2,41). Poco tiempo después, Jesús llamó a estos dos hermanos pescadores amigos suyos, tal como leemos en el Evangelio de hoy: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres» (Mt 4,19). 
En el mismo pueblo había otra pareja de hermanos, Santiago y Juan, compañeros y amigos de los primeros, y pescadores como ellos. Jesús los llamó también a seguirlo. Es maravilloso leer que ellos lo dejaron todo y le siguieron “al instante”, palabras que se repiten en ambos casos. A Jesús no se le ha de decir: “después”, “más adelante”, “ahora tengo demasiado trabajo”...
También a cada uno de nosotros —a todos los cristianos— Jesús nos pide cada día que pongamos a su servicio todo lo que somos y tenemos —esto significa dejarlo todo, no tener nada como propio— para que, viviendo con Él las tareas de nuestro trabajo profesional y de nuestra familia, seamos “pescadores de hombres”. 
¿Qué quiere decir “pescadores de hombres”? Una bonita respuesta puede ser un comentario de san Juan Crisóstomo. Este Padre y Doctor de la Iglesia dice que Andrés no sabía explicarle bien a su hermano Pedro quién era Jesús y, por esto, «lo llevó a la misma fuente de la luz», que es Jesucristo. “Pescar hombres” quiere decir ayudar a quienes nos rodean en la familia y en el trabajo a que encuentren a Cristo que es la única luz para nuestro camino.

martes, 29 de noviembre de 2011

¿Por qué fracaso en mi oración si me esfuerzo mucho?

«El hombre no puede nada sin la gracia. Depende absolutamente de Dios, a quien debe orar, y de Cristo, su Salvador, en quien debe confiar» (San Agustín, De corruptione et gratia, 4-5) // «Toda mi esperanza estriba únicamente en tu grandísima misericordia. ¡Dame lo que pides y pide lo que quieras!... ¿Pides contienencia? ¡Dame lo que pides y pide lo que quieras» (San Agustín, Confesiones 10, 29).
¿Alguien se acuerda de la película Matrix? Seguramente sí. ¿Qué escena te gustó más? Yo conozco un joven que se sabe todo el diálogo entre Morfeo y Neo, previo a que éste último se tome la pastilla para que regrese "al mundo real". ¡No se le escapa palabra! Yo no soy tan fan, pero sí recuerdo una escena de la primera película que me vino a la mente tras leer los dos textos de San Agustín del inicio de este artículo. Neo va a visitar a una medium que debe contarle cosas importantes sobre él. Mientras espera su llegada, en la sala un grupo de niños se entrenan en el poder de la mente con ejercicios. El niño que se presenta primero logra doblar una cuchara con sólo mirarla. Intrigado, Neo le pregunta cómo lo ha hecho, a lo que el niño le responde: «Hay que concentrarse y creer que la cuchara no existe. Inténtalo tú».
¿Y cómo fue que me vino esta escena? Porque nuestro Santo Obispo nos dice justamente lo contrario a nosotros que queremos orar o simplemente crecer en la vida espiritual. El énfasis de todo no radica en lo que nosotros podamos hacer o dejar de hacer, sino en la gracia de Dios. Aquí no vale la regla de que a mayor esfuerzo mayor fruto. O por lo menos, no matemáticamente hablando. Es Dios quien regala lo que nos conviene; es Él quien nos hace más santos; es gracias a que Él nos ha amado antes que nosotros podemos corresponderle con el nuestro.
Y entonces, ¿somos nosotros meros títeres de lo que a Dios se le antoje? ¿De nada cuenta nuestra libertad? Claro que no. Es el don más grande que Él nos ha dado. ¿Nunca se han puesto a pensar lo increíble que es que nosotros podamos decirle a Dios que no? Y claro, en lo hermoso que significa responderle con un sí. En este sentido, el período que comenzamos ayer con el Adviento nos resalta la figura de María, que le supo decir sí a Dios cuando le preguntó si quería ser su Madre. ¡Ella podría haber respondido que no! Era libre. Pero dijo sí.
(Abro un paréntesis cultural, que no me resisto a incluir. Gracias a este sí de María, un Papa, que ahora no recuerdo el nombre, dictaminó que las mujeres pudieran decir sí en el matrimonio. Antes de esta sentencia, la mujer no tenía voz ni voto en lo que a su futuro se refiere. Pero el Papa dijo que si Dios esperó el sí de María, ¿por qué una mujer no va a dar su sí a su futuro esposo? Para que luego digan que la Iglesia no ha hecho nada por las mujeres. Cierro el paréntesis). 
 Somos libres. Pero también dependemos de Dios. Su Gracia es como el universo en el que se mueve nuestra libertad, que va escogiendo un sí o un no a su Amor. Sin esa Gracia, el sí nunca podría llegar... y es por eso que le debemos todo lo que somos. San Agustín lo sabía y por eso nos deja esa oración que leíamos al inicio, y que debe ser como el eslogan de todo cristiano: ¡Dame lo que pides y pide lo que quieras!
Así que si eres débil, si crees fracasar en tu oración, ¡no te frustres! Sólo eres un ser humano. Pero justamente porque lo eres, detrás de ti está un Dios que te ama y desea hablar contigo para que camines con serenidad. Y es que nuestra vida no consiste en una concentración profunda de nuestro interior para yo salir adelante. Más bien debemos permitir que sea Dios quien tome las "cucharas" de nuestro egoísmo, de nuestra ceguera y nuestro pecado, no ya para doblarlas nada más, sino para hacerlas desaparecer. Pero debemos dejarle actuar...

lunes, 28 de noviembre de 2011

Un monumento al niño no nacido

Inaugurado en Eslovaquia

En una ceremonia que contó con la presencia del ministro de Salud de la República Eslovaca Ivan Uhliarik, el 28 de octubre pasado se inauguró en la localidad de Nova Ves Bardejovske un memorial del niño no nacido 

La estatua es obra del  joven escultor eslovaco Martin Hudáčeka.

La iniciativa de la estatua es de un grupo de jóvenes madres eslovacas, conscientes del valor de la vida humana y de la necesidad de abolir el aborto.

El monumento expresa no sólo el pesar y arrepentimiento de la madre que ha abortado, sino también el perdón y el amor del niño por nacer hacia su madre.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Fe y Esperanza en Dios.


Cuando ya no puedas más, cuando veas que todo sale mal y sólo veas nubes oscuras..., cuando sientas que estás solo en este mundo, incluso cuando estés tentado a creer que Dios se ha olvidado de ti..., Él a tu lado está, siempre ha caminando junto a ti, sus huellas siempre están junto a las tuyas.

Y si no lo sientes ahí, es porque te has alejado, porque no le das oportunidad de hablarle, porque siempre estás muy ocupado.

Tal vez porque te has cansado, o simplemente porque eres humano y te has equivocado.
Pero hoy es el día para levantarte, el día para volver, la oportunidad de mejorar.

Busca en tu corazón y encontrarás un vacío con forma de Dios, tan inmenso como Él mismo, y es por eso que no lo has podido llenar.
¿Deseas ser completo? Permite a Dios entrar en tu corazón, y hasta entonces, sólo hasta entonces, verás que siempre te ha acompañado y a tu lado ha caminado.
Quítate tus cadenas, tus rencores, odios y resentimientos, para que puedas caminar libre al lado de tu Creador.
Mereces ser feliz..., para eso fuiste creado.

FE ES ....

Creer en lo que no se puede ver
Es guardar la calma cuando todo es turbulento.
La fe no es pasiva, ¡es poner las creencias en práctica!
Tener fe es pedir lo que se necesita.
La fe es oír lo imperceptible, creer lo increíble y recibir lo imposible.
La fe va en contra de las expectativas y condiciones naturales.
Tener fe es crear un vacío en el corazón para que lo llene Dios.
Tener fe no es simplemente que Dios pueda hacer algo, sino que lo hará.
Con fe la respuesta nos sorprende, ya se sabía que sucedería.
Tener fe es permanecer en tu puesto cuando todos los demás desertan.
Es quemar las naves para no volver atrás.
Es estar dispuesto a pagar cualquier precio.
Es hacer lo que Dios pide hoy y creer que Él hará mañana lo que ha prometido.
La fe es lo contrario del temor.
Tener fe es elegir a Dios a pesar de las demás posibilidades.
Es confiar en la palabra de Dios y no en lo que te dicen tus sentidos.
Es estar dispuesto a morir confiando.
¡Ésa es la clase de fe con la que se puede obrar curaciones y milagros.
La fe es como un músculo que se vuelve fuerte y flexible al ejercitarlo.
La fe se edifica con el estudio fiel de la palabra de Dios

martes, 15 de noviembre de 2011

Mensaje de conversión

Yo les digo a mis hijos: En la humildad se conoce a Dios, desead  perdón y hallaréis su misericordia; salid del pecado y Dios entrará en vosotros.
Pido conversión, porque sin ella, perdida estará la humanidad.
Amén, amén. 
Leed: Romanos C.9, V. 14 al 18 
     14 ¿Diremos por eso que Dios es injusto? ¡De ninguna manera!
     15 Porque El dijo a Moisés: "Seré misericordioso con el que Yo quiera, y me compadeceré del que quiera compadecerme". 
     16 En consecuencia, todo depende no del querer o del esfuerzo del hombre, sino de la misericordia de Dios.
     17 Porque la Escritura dice al Faraón: "Precisamente para eso te he exaltado, para que en ti se manifieste mi poder y para que mi Nombre sea celebrado  en toda  la tierra.
     18 De manera que Dios tiene misericordia del que El quiere y endurece al que El quiere.
Comentario: 
Son palabras muy duras de la Virgen, que nos dicen que si la humanidad no se convierte, si no acepta el mensaje de salvación que María trae al mundo y cambia de vida, entonces estará totalmente perdida.
Es muy serio este mensaje, y si bien no nos debe asustar, sí nos debe dar fuerzas y empuje para hacer apostolado, invitando a todos los hombres a la urgente conversión, porque estamos en el tiempo propicio para la conversión, y este tiempo se puede terminar en cualquier momento.
Y no creamos que nosotros no necesitamos también conversión, pues todos somos más o menos pecadores, y todos tenemos que acercarnos más a Dios.
Recemos, especialmente el Santo Rosario, por la conversión del mundo, ya que sólo la vuelta del mundo a Dios es lo que podrá detener el curso de los graves acontecimientos que le esperan.
Esto no debe darnos miedo y abandonarnos al pesimismo, sino todo lo contrario, iniciar un gran movimiento de evangelización, aprovechando los medios modernos de comunicación de que disponemos y, sobre todo, ofreciendo nuestras oraciones y sufrimientos, sacrificios y penitencias por este fin, porque la salvación del mundo depende de la respuesta de la humanidad a este llamado del Cielo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

La confianza es una firme esperanza.



Con la concisión que trae el cuño de su genio, así define Santo Tomás la confianza: “Una esperanza fortalecida por sólida convicción”. Palabra profunda que no haremos sino comentar en este capítulo.
Ponderemos atentamente los términos que emplea el Doctor Angélico: La confianza –dice- es una esperanza”. No una esperanza ordinaria, común a todos los fieles. Un calificativo preciso la distingue: es “una esperanza fortalecida”. No obstante, nótese bien: no hay diferencia de naturaleza, sino solamente de grado.
Los albores inciertos de la aurora y el esplendor del sol en el cenit, forman parte del mismo día. Así, la confianza y la esperanza pertenecen a la misma virtud: una no es más que el florecimiento completo de la otra.
La esperanza común se pierde por la desesperación; sin embargo, puede tolerar cierta inquietud. Con todo, cuando alcanza esa perfección que hace cambiar su nombre por el de “confianza”, entonces se le hace más delicada la susceptibilidad. Y no soporta la vacilación, por ligera que se imagine. La menor duda la rebajaría y la haría volver al nivel de la simple esperanza.
El Profeta Real escogía exactamente las expresiones cuando llamaba a la confianza: “una super esperanza” (Sal. 118, 147). Se trata en efecto de una virtud llevada al máximo de intensidad.
Y el Padre Saint-Jure, autor espiritual de los más estimados del siglo XVII, veía justamente en ella una esperanza “extraordinaria y heroica”.
La confianza no es, pues, una flor banal. Crece en las cumbres y sólo la alcanzan los generosos. 
 (De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent) 
Comentario: 
¡Qué necesaria es en estos tiempos la confianza en Dios! Porque el demonio, con sus maldades y accidentes que causa en la naturaleza y en nuestras vidas, quiere llevarnos a la desesperanza, a la desesperación, que son contrarios a la esperanza y a la confianza, que es una esperanza fortalecida.
Por algo las últimas revelaciones que Dios ha dado al mundo son las del Sagrado Corazón de Jesús y de la Divina Misericordia, y en ambas se exige la confianza en Jesús, en Dios, porque será muy necesaria mantener bien cimentada la confianza en estos tiempos en que parecerá que todo está perdido.
Pero debemos tener siempre presente que es Dios quien gobierna el mundo, y que a pesar de todo el mal que se comete, no hay nada que suceda sin que Dios lo quiera. Por eso tenemos que vivir confiados en Dios, sabiendo que no hay fuerza superior a Dios, que es el Señor de todo y de todos.
Siempre tenemos que meditar muy profundamente lo que recitamos en el Credo: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Es decir, que si creemos en que Dios todo lo puede, no podemos dudar de Él, de su poder y, sobre todo, de su bondad infinita.
Entonces trabajemos por crecer en la confianza, meditando los atributos de Dios, en especial su poder omnipotente y su bondad infinita, y así tendremos paulatinamente también nosotros esa confianza fuerte que tanto estima Dios, y que tanto bien nos hace a nosotros, porque quien confía en Dios lo obtiene todo de Él.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cómo rezar cuando sientes miedo ante el futuro

Si las cosas siguen así ¿qué futuro me espera? ¿Qué será de mí? ¿Podré soportar ese peso? ¿Sabré hacerlo? ¿Por qué Dios permitió esto en mi vida y la vida de mi familia? ¿Tuve yo la culpa? ¿Pude haberlo evitado? No entiendo nada, no sé qué pensar. Hay muchas circunstancias que no puedo controlar y que me son desconocidas. No veo nada claro. Me siento como un niño indefenso, solo, desprotegido, en un sótano oscuro, en medio de un tsunami. No sé qué hacer. Me siento muy inseguro. Tengo miedo del futuro.
tunel
Hay situaciones de la vida humana que nos ponen en este tipo de encrucijadas: una desgracia en la familia, una traición, un problema serio de salud, quiebra económica, la pérdida del empleo, la incapacidad física, un fraude o engaño, un cambio de rumbo inesperado, etc. Se me cambian los planes y me dejan expuesto ante un futuro que preveo difícil, tal vez insoportable.
Se vale tener miedo. Es propio de una persona humilde reconocer que no las tiene todas consigo. Ningún ser humano las tiene todas consigo. Se vale dudar de las propias fuerzas y de la capacidad para soportar un sufrimiento que se ve venir difícil y doloroso.

Es normal sentir miedo

Todos sentimos miedo y resistencia al encontrarnos en un túnel oscuro, sin fondo, sin conocer su duración ni lo que vaya a salir en el camino. La vida es así, no hay marcha atrás y tenemos que seguir caminando.
Con la memoria recordamos el pasado. El pasado tiene remedio con el perdón, la misericordia y la conversión.
Con la imaginación nos adelantamos al futuro, pero no podemos hacerlo a nuestro gusto. No todo depende de nosotros. El futuro permanece siempre con un signo de interrogación.
interrogante

Confianza

Pero no es lo mismo caminar solo por el túnel que buscar la mano de Aquél que sí puede ver, que todo lo conoce y que es todopoderoso. Él es el Señor de la historia, Él es el dueño de nuestra vida, Él es Padre, busca nuestro bien y nos ama sin posibilidad de fallar.
Cuando he atravesado momentos difíciles me voy con Cristo Eucaristía y me abro a su mirada para que me vea tal cual me siento. Allí encuentro refugio y recobro confianza al escuchar:
  • Tú vales más que las aves del cielo, que no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros, y yo las alimento. No te preocupes del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio afán. Por más que te preocupes, no podrás añadir ni un codo a la medida de tu vida. (Cfr. Mt 6, 25-34) No temas, tú vales más que muchos pajarillos (cfr. Lc 12, 7) Echa sobre mí todas tus preocupaciones, yo cuidaré de ti. (1 Pedro 5,7)
  • ¿Sientes que el mundo se te viene encima? Es normal, pero yo estoy contigo. Si yo estoy contigo, ¿quién contra ti? Mira, si entregué a mi propio Hijo para salvarte a ti, ¿por qué dudas de mí? Que nada te separe de mi amor, ni la tribulación, ni la angustia, ni la persecución, ni el hambre, ni los peligros. Aunque te sientas como oveja destinada al matadero, ten la certeza de que yo te amo y saldrás vencedor de esta dura prueba. (cfr. Rom 8, 31-39)
  • Puede ser que a ratos no me veas, pero escucha los golpes de mi cayado, allí voy contigo, estoy siempre a tu lado, que mi vara y mi cayado te sosieguen (cfr. Salmo 23,4)
  • También tienes a mi Madre que te protege bajo su manto. Escucha que ahora te repite a ti: “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y te aflige. No se turbe tu corazón, no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad ni angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete cosa alguna”. (Nican Mopohua) 
Además de escuchar su Palabra veo que casi siempre me sale al encuentro algún "ángel" que Dios me envía, personas que son transparencia del amor de Dios, como en el caso de este video:

http://www.youtube.com/watch?v=5UVUzAUiEMY 
Ante el futuro incierto hay que echar mano de la virtud de la esperanza. Dios nos invita a confiar en Su Providencia y vigilar en la oración. Decir: "Confío, pero...." no es suficiente. Dios espera que nos abandonemos a sus brazos, en actitud de confianza total.
Cuando Jesús sintió terror y angustia. ¿Qué hizo? Se fue al huerto a hacer oración, allí se desahogó y puso toda su confianza en Su Padre.
Confiar significa lanzarse con la certeza de que tu padre te cuidará. Es como tirarse en un paracaídas; si no te lanzas, no se abre. Sí, da vértigo.
paracaidas

Ante un futuro incierto: rezar

San Alfonso María de Ligorio escribió:
“Túrbanse algunos y se preguntan inquietos y miedosos: ¿Quién sabe si estaré escrito en el libro de la vida? ¿Quién sabe si Dios me dará la gracia eficaz y la perseverancia? (…) Rezad, rezad siempre; que vuestras plegarias suban continuamente ante el trono de Dios. Dadle siempre gracias por las promesas que os hizo de concederos todas las gracias que le pidiereis; la gracia eficaz, la perseverancia, la salvación y todo cuanto deseareis... Nos lanzó el Señor a la batalla contra enemigos fuertes, pero El será fiel a la promesa que nos hizo de no permitir que seamos más fieramente combatidos de lo que nuestras fuerzas pueden resistir. Es fiel porque al punto socorre al que le invoca.”
Entonces, cuando sientas miedo ante el futuro, percibe la mano amiga de Jesús que te abraza y que dice: Sé que tienes miedo, te entiendo, no es para menos, pero aquí estoy y estaré siempre contigo. Te amo. Agárrame fuerte, confía en mí, no te rindas, no me sueltes, permanece en oración.
Tal vez te ayude escuchar esta canción con las palabras de la Virgen de Guadalupe citadas arriba. La grabación no es profesional, está grabada en directo en una capilla, tal y como podría ser tu oración cuando tengas miedo.
Nican Mopohua- letra de la canción:
Muchachita, mi Señora, hija mía la menor,
dime, ¿cómo amaneciste? Niña mía, tu hijo soy.
Te lo ruego, Madre mía, llévale a Jesús mi amor,
y en el hueco de tu manto guarda tú mi corazón.

Vengo humildemente, Madre, a ofrecerte cuanto soy,
mi presente, mi futuro, todo mi gozo y dolor.
Mis proyectos sean los tuyos, te confío mi misión;
solo, Madre, nada puedo, para siempre tuyo soy.
¿No estoy aquí yo que soy tu Madre?
¿no estás por ventura en mi regazo?
No te aflija ni perturbe cosa alguna,
que en el cruce de mis brazos,
y en el hueco de mi manto,
¿qué más has menester?
Nada has de temer.

Niña mía, Madrecita, pobre y débil lucho hoy,
pues los vientos y las olas azotan la embarcación,
por mis hermanos te imploro, y por mí, tu hijo, el menor,
a ti acudo, de rodillas, antes que se ponga el sol.

Hijo mío, el más pequeño, escucha en tu corazón:
Nada es lo que te espanta. No te turbes: sólo Dios.
Yo apaciguaré sus penas, su cansancio, su dolor;
como estrella de esperanza, de fe y de amor redentor.
¿No estoy aquí yo que soy su Madre?
¿no están por ventura en mi regazo?
No te aflija ni perturbe cosa alguna,
que en el cruce de mis brazos,
y en el hueco de mi manto,
¿qué más han menester?
Nada han de temer.
Nada has de temer.

martes, 1 de noviembre de 2011

Honremos hoy a los Santos Anónimos




Por Gabriel González del Estal

1.- Una muchedumbre inmensa que nadie podría contar, de toda nación, raza y lengua. Ya desde sus orígenes, el día de todos los santos fue una fiesta instituida “para compensar cualquier falta a las fiestas de los santos durante el año”, en palabras del Papa Urbano IV. Veneramos, pues, en este día, a todos los santos que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico. Fue el Papa Gregorio IV, a mediados del siglo IX, el que señaló el día 1 de noviembre para celebrar esta fiesta en toda la Iglesia católica. Los santos anónimos son multitud; la mayor parte de nosotros hemos tenido la suerte de conocer a varios. Santos anónimos han sido todas aquellas personas que vivieron orientadas y movidas por el amor a Dios y al prójimo. Amaron a Dios y confiaron en Dios, en los momentos buenos y en los momentos malos; los momentos buenos los vivieron como un regalo de Dios y le daban gracias a Dios por ellos y los momentos malos los aceptaron con resignación cristiana, como permitidos por Dios para purificar su alma. Ni en los momentos buenos, ni en los momentos malos, perdieron la calma y la paz interior. Vivieron siempre convencidos de que eran hijos de Dios y de que su Padre Dios no podía querer nada malo para ellos. En todos los momentos mantuvieron viva y activa su fe y su confianza en Dios. También demostraron en todo momento estos santos anónimos su amor al prójimo. Quizá este fue el rasgo por el que más fueron conocidos y admirados. Ejercieron en grado máximo la virtud de la caridad, hasta tal punto que nadie se acercaba a ellos sin ser atendido y ayudado, en la medida de sus posibilidades. Tanto en lo económico, como en lo afectivo y en lo social, estos santos anónimos siempre estuvieron cerca de las personas pobres, enfermas, tristes o marginadas. Honremos hoy, con entusiasmo y admiración a estos santos anónimos. Son una muchedumbre inmensa, como aquellos primeros mártires cristianos de los que habla el libro del Apocalipsis, que lavaron y blanquearon sus vestiduras con la sangre del Cordero.


2.- Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.Según el evangelista San Mateo, a diferencia del evangelista Lucas, cuando Jesús habla de los pobres no se refiere únicamente a los pobres en lo económico, sino a todas las personas que son pobres en el espíritu, es decir, a los humildes, a los que ponen toda su confianza en Dios. Son personas que no ponen su confianza en el dinero, ni en la salud, ni en el éxito social; toda su confianza la tienen puesta en Dios. Pueden sufrir, y llorar, y pasar hambre, y ser perseguidos injustamente; en medio de todos sus sufrimientos ellos mantendrán el corazón limpio, misericordioso, y trabajarán esforzadamente por la paz y la justicia. Todos los que viven así son santos y a todos ellos les promete Dios el reino de los cielos. En esta fiesta de todos los santos es bueno que cada uno de nosotros hagamos el propósito de intentar ser pobres en el espíritu, en el sentido que San Mateo da a esta expresión. Así todos nosotros podremos ser llamados santos.

3.- Aún no se ha manifestado lo que seremos. San Juan cree que ya es un gran privilegio el tener como Padre a Dios, pero en este mundo, mientras vivimos en este cuerpo mortal, a Dios sólo lo vemos como en un espejo. “Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es”. Todos los santos, los canonizados y los santos anónimos, ya ven a Dios tal cual es. Alegrémonos hoy con su felicidad y pidámosles que, cuando nos llegue el momento, también nosotros podamos ver a Dios tal cual es. No tengamos miedo de ser también nosotros, en este mundo y en el otro,santos anónimos.

lunes, 31 de octubre de 2011

Todos necesitamos la Misericordia de Dios.


Bienaventurado sea el Señor por su misericordia, al buen hijo lo engrandece y al que ha pecado lo perdona.
No os apartéis de su Palabra, está llena de esperanza. Hijos míos: Pedid al Señor para que su Luz os siga iluminando.
Ofreced hoy a Cristo Jesús vuestras oraciones.
Rogad al Espíritu Santo, porque su fuerza puede más que cualquier otra fuerza. Hijos míos, jamás dejéis endurecer vuestro corazón. Caminad seguros; delante de vosotros camina el Señor. 
Leed: Hebreos C. 3, V. 12 al 15 
     12    Tengan cuidado, hermanos, no sea que alguno de ustedes tenga un corazón tan malo que se aparte del Dios viviente por su incredulidad.
     13    Antes bien, anímense mutuamente cada día mientras dure este hoy, a fin de que nadie se endurezca, seducido por el pecado.
     14    Porque hemos llegado a ser partícipes de Cristo, con tal que mantengamos firmemente hasta el fin nuestra actitud inicial.
     15    Cuando la Escritura dice: "Si hoy escuchan Su Voz, no endurezcan su corazón como en el tiempo de la Rebelión".
Comentario: 
Todos los hombres necesitamos la Misericordia de Dios, tanto el pecador como el justo. El pecador, para volver a Dios, levantarse de su pecado y recuperar la gracia perdida. Y el justo para seguir siendo justo, porque la perseverancia en la gracia de Dios es un don de la divina Misericordia.
No nos salvamos por los méritos propios, sino por pura Misericordia de Dios, ya que ninguno se justifica a sí mismo, sino que es Cristo el que murió por nosotros y es Él quien nos abre las puertas del Cielo.
Dios quiso encerrar a todos en la Misericordia, para que nadie se pueda creer justo y todos adoren y alaben la divina Misericordia del Señor.
La Misericordia de Dios nos precede y acompaña, y si caemos en pecado, nos levanta del barro y nos eleva al trono de la gracia, para volver a ser hijos de Dios, herederos del Reino de los Cielos.
Recordemos que mientras vivimos en este cuerpo mortal estamos en el tiempo de la Misericordia, porque luego viene la muerte y comienza el tiempo de la Justicia inexorable. Entonces aprovechemos este tiempo de vida para acercarnos a Dios, pedirle perdón y dejarnos envolver por su divina Misericordia.