lunes, 29 de marzo de 2010

Confiar en la Divina Providencia.


Ya nos ha dicho el Señor en el Evangelio que nos preocupemos primero por el Reino de Dios y su justicia, y que todo lo demás se nos dará por añadidura.
Entonces pongamos en primer lugar nuestra santificación, nuestro apostolado, porque lo que más importa en este mundo es la salvación de las almas, en primer lugar la salvación de nuestra propia alma. Eso es justamente buscar el Reino de Dios, buscar la santidad del alma y la salvación de los hermanos.
El Sagrado Corazón de Jesús quiere hacer un pacto con nosotros y nos dice: “Ocúpate de Mí y de mis cosas, que yo me ocuparé de ti y de las tuyas”. Y esto es una gran verdad y solo tenemos que ponerla en práctica para ver los admirables resultados y cómo todos nuestros asuntos se van solucionando de la mejor manera posible, de la manera que Jesús quiere y que siempre es la mejor.
Y cuáles son las cosas de Jesús. Las cosas de Jesús son la salvación de las almas, la gloria de Dios, y el Reino de Dios en la tierra. De estas tres cosas tenemos que ocuparnos cada vez más nosotros y Jesús se ocupará de nuestras cosas, también de lo material, pues Él bien sabe que las necesitamos mientras estamos en este mundo.
No busquemos con inquietud los bienes materiales, porque esto hace que perdamos de vista el Cielo y nos atemos a la tierra. Busquemos más bien los bienes celestiales y cómo agradar a Dios, y entonces el Señor nos dará todo lo necesario para vivir, y vivir holgadamente.
Pero aquí hace falta confianza, y es en lo que el Señor quiere que nos ejercitemos, porque Él mismo ha prometido que el que más confíe, tanto más alcanzará de Él.
No seamos interesados y trabajemos por amor a Dios, pero sepamos que el Señor no se deja vencer en generosidad y que nos dará lo necesario y mucho más para nuestro diario vivir y al final del camino iremos a gozar de Él para siempre en el Cielo.

viernes, 26 de marzo de 2010

El tiempo pasa.


Todos los que vivimos sobre la tierra sabemos que el tiempo pasa y no vuelve atrás, y lo que hemos hecho en el pasado quedó sellado ya para siempre, no hay forma de cambiarlo o arreglarlo.

Hay muchas personas que se quedan pensando en el pasado y se afligen por lo que han hecho mal, y así viven mal el presente, lo dejan escapar por pensar en el pasado, y se pierden de vivir bien el presente, que es el único momento de que disponemos para hacer el bien, para vivir y obrar.

Hagamos el propósito, a partir de hoy, a partir de ahora, de dejar todo nuestro pasado en la Misericordia de Dios, hacer, si es posible, una buena y sincera confesión con un sacerdote y olvidarnos de lo malo que hemos hecho, porque cuando Dios perdona destruye el pecado, ya no existe más y Él no se acuerda ya más. Y lo que Dios perdona, lo perdonan todos, los que están vivos y los que están muertos.

Aprovechemos el momento presente porque es el único de que disponemos, ya que el pasado ya pasó y el futuro no sabemos si llegará algún día. Vivamos en paz el momento actual y tratemos de hacer buenas obras hoy, para que en el momento de nuestra muerte no nos encontremos con las manos vacías de buenas obras.

Intentemos vivir un día a la vez. Digamos “hoy”. Por algo el Señor nos ha enseñado a pedir en el Padrenuestro el pan de cada día. Dios no quiere que tengamos todo de una vez, sino que lo vayamos pidiendo cada día y Él lo va concediendo cada día, porque si lo tuviéramos todo de una vez, lo malgastaríamos y nos olvidaríamos de Dios. Dios no quiere que nos olvidemos de Él, no porque Él nos necesite, sino porque nosotros necesitamos de Él.

El tiempo sobre la tierra corre veloz, y luego llega la muerte y el juicio particular, donde el Señor nos dará su sentencia: Cielo o Infierno, según hayamos vivido y obrado.

No caminemos despreocupados por la vida como si nunca tuviéramos que morir, porque no hay nada más cierto que un día moriremos, y no sabemos cuándo.

Vivamos de acuerdo a los Mandamientos y marchemos contentos por la vida, sabiendo que Dios nos ama y que quiere el bien para nosotros. No desilusionemos a Dios. No perdamos el Cielo por poca cosa.

jueves, 25 de marzo de 2010

Mensaje de confianza.




Se regocija incluso con la privación de socorros humanos
No desanimarse cuando se disipa el espejismo de las esperanzas humanas. No contar sino con el auxilio del Cielo, ¿no es ya una altísima virtud?
El vigor de la verdadera confianza vuela, sin embargo, hacia regiones aún más sublimes. A ellas llega por una especie de elevado refinamiento en el heroísmo; alcanza, entonces, el grado más alto de su perfección.
Ese grado consiste en que el alma se regocije cuando se ve abandonada de todo apoyo humano, abandonada de sus parientes, de sus amigos y de todas las criaturas que no quieren o no pueden socorrerla; que no pueden darle consejo ni servirle con su talento o su crédito; cuando le faltan todos los medios de ser auxiliada. ¡Qué sabiduría profunda demuestra semejante alegría en circunstancias tan crueles!
Para poder entonar el cántico del Aleluya bajo golpes que, naturalmente, deberían quebrantar nuestro coraje, es preciso conocer a fondo el Corazón de Nuestro Señor; es preciso creer ciegamente en su piedad misericordiosa y en su bondad omnipotente; es preciso tener la absoluta seguridad de que Él escoge, para sus intervenciones, la hora de las situaciones desesperadas.
Después de convertido, San Francisco de Asís despreció los sueños de gloria que antes lo habían deslumbrado. Huía de las reuniones mundanas, se retiraba a los bosques para, allí, entregarse largamente a la oración; daba limosnas generosamente. Este cambio desagradó a su padre, que arrastró a su hijo a la autoridad diocesana, acusándole de disipar los bienes. Entonces, en presencia del obispo maravillado, Francisco renuncia a la herencia paterna; deja incluso la ropa que le venía de familia; se despoja de todo. Y vibrando de una felicidad sobrehumana, exclama: “¡Oh, Dios mío! ¡Ahora sí podré llamaros con más verdad que nunca: Padre nuestro que estás en los Cielos!”
He aquí cómo actúan los santos.
Almas heridas por el infortunio, no murmuren en el abandono universal al que se encuentren reducidas. Dios no les pide una alegría sensible, imposible a nuestra debilidad. Solamente, reanimen su Fe, tengan valor y, según la expresión usada por San Francisco de Sales, “en la fin a punta del espíritu”, esfuércense por tener alegría.
La Providencia acaba de darles la señal cierta por la cual se conoce su hora: Ella les privó de todo apoyo. Es el momento de resistir a la inquietud de la naturaleza. Han llegado al punto del oficio interior en que se debe cantar el Magníficat y quemar el incienso. “¡Alegraos siempre en el Señor! De nuevo os digo, ¡alegraos! ¡El Señor está próximo!” (Filip 4, 4-5).
Sigan este consejo y se encontrarán bien. Si el Divino Maestro no se dejase tocar con tan grande confianza, no sería Aquel que los Evangelios nos muestran tan compasivo, Aquel a quien la visión de nuestros sufrimientos sacudía con dolorosa emoción.
Nuestro Señor decía a un alma privilegiada: “Si soy bueno para todos, soy muy bueno para los que confían en mí. ¿Sabes cuáles son las almas que más aprovechan mi bondad? Son las que más esperan. ¡Las almas que confían roban mis gracias!”.

De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent

Tiempo de prueba.


Un error muy extendido en los hombres de este tiempo es creer que la vida sobre la tierra es la única vida que existe y que hay que aprovecharla y disfrutarla al máximo porque luego viene la muerte y todo se termina. ¡No! No es que todo se termina con la muerte, sino que todo comienza, porque después de la muerte viene el premio o castigo merecido por las obras y el modo de vivir que tuvimos en la tierra. Entonces hay que tener bien en claro que este tiempo de vida sobre la tierra no es para que lo pasemos despreocupadamente sino para que lo aprovechemos bien para ser santos, para hacer buenas obras y vivir de acuerdo al Evangelio, así evitaremos el Infierno y alcanzaremos el Cielo. Hoy, con el materialismo y el progreso moderno, que nos quiere hacer creer que la felicidad está en el tener más, y en disfrutar de las nuevas tecnologías, y que nos hace descuidar la oración, es un gran engaño de Satanás, que sabe cómo son las cosas y que no deja nada por intentar con tal de arrastrar el mayor número de almas al Infierno. Si queremos ser santos, no descuidemos la oración, porque sin oración no hay santidad posible. Es más, sin oración no hay salvación posible. Recordemos entonces que esta vida terrena es tiempo de prueba, donde el demonio nos pone duramente a prueba, especialmente a los que le hacemos frente y tratamos de vivir nuestro cristianismo y vivir en gracia de Dios. De esta prueba dependerá nuestra eternidad. Entonces seamos inteligentes y prudentes y utilicemos esta vida para ganar la otra y no para perderla.

miércoles, 24 de marzo de 2010

La verdad os hará libres.



Juan 8, 31-42. Cuaresma. El pecado nos hace esclavos, uno llama a otro, hasta que se hace imposible salir.

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Ellos le respondieron: «Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?» Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre. Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres. Ya sé que sois descendencia de Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi Palabra no prende en vosotros. Yo hablo lo que he visto donde mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído donde vuestro padre». Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abraham». Jesús les dice: «Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre». Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios». Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que Él me ha enviado.

Reflexión:

Es una cosa muy triste. Es lo único que le pude decir en ese momento a una amiga que me contó cómo su hermano se había metido en las drogas; antes era un chico muy divertido y alegre, un poco trasto en los estudios, cosa que se lo perdonábamos; pero jamás creí que podía llegar hasta tal extremo; yacía tirado junto a un árbol, su padre le había echado de casa y su hermana lloraba desconsolada apoyada sobre mi hombro. Al cabo de un año murió de sobredosis, fue incapaz de salir de la droga a pesar de todas las ayudas.

Y es que como dice el evangelio, el pecado nos hace esclavos; el pecado llama a otro pecado y así hasta que se hace imposible salir. Así sucede en la vida del cristiano que no está atento; de pequeño era fervoroso y hasta casi le daba gusto ir a la Iglesia, después con el tiempo se fue enfriando, a veces dejaba la misa dominical y poco a poco la dejó del todo; luego se confesaba una vez al año e iba a la Iglesia sólo para las bodas y los entierros, hasta que llegó a una edad en que se consideró maduro del todo y se dijo a sí mismo: ya no necesito de esto que llaman religión.

Jesús nos lo advierte en el evangelio de hoy para que no nos hagamos esclavos del pecado, sino que como la Virgen seamos fieles a Dios, que en cada momento nos pide nuestra libre y generosa disponibilidad para cumplir su Voluntad.
Autor: Estanislao García Fuente: Catholic.net

lunes, 22 de marzo de 2010

Jesús sigue sufriendo.


Esta es una gran verdad que hay que tener bien presente a nuestro corazón, porque Jesús, si bien está perfectamente feliz en el Cielo y ya no sufre corporalmente, sí sufre espiritual y moralmente por los pecados de los hombres.

Esto nos debe llevar a buscar por todos los medios de consolar el Corazón de Jesús, en primer lugar con nuestro buen obrar, sin cometer pecados para no aumentar el dolor al Señor; y en segundo lugar buscando que los demás hombres no cometan pecados, y esto se logra con la oración, el buen consejo, la predicación y la mortificación para impetrar la misericordia de Dios.

Muchos católicos -y tal vez nosotros estamos entre su número- parecen muy fieles cumplidores de los mandamientos, pero su corazón hacia el Señor está muy frío e indiferente, y creen que Cristo ya no sufre más. Esto no es así, y el mismo Señor ha revelado su sufrimiento a muchos santos, entre ellos a Santa Margarita María de Alacoque, diciéndole que el sufrimiento le viene especialmente de las almas consagradas, sacerdotes y religiosos.

Es tiempo de consolar al Señor, porque Él está muy triste por el destino que le espera a este mundo, ya que los pecados que se acumulan unos sobre otros, en un momento pueden causar un desmoronamiento que precipitará a la humanidad en el fondo del abismo. Y el demonio sabe esto y por eso trata de perder al mayor número de almas y de extender el pecado por todas partes, porque sabe que el aumento del pecado atraerá los castigos sobre el mundo.

Estamos a tiempo todavía. Consolemos y amemos al Señor, que Él, por un poco de amor que le ofrecemos, bendice a gran número de almas, y con lo poco que le podemos dar de amor y alegría, Él derrama sus gracias sobre este pobre mundo tan necesitado de ellas.

Jesús, en el Evangelio, dice que serán bienaventurados los misericordiosos porque obtendrán misericordia. ¿Y qué mejor que ser misericordiosos con el mismo Dios? Porque compadecernos del dolor de Dios es un acto de gran misericordia, y el Señor no se dejará vencer en este punto, sino que nos colmará con su misericordia, ya sea en esta vida o, lo que es más importante, en el momento de nuestra muerte.

Cuando escuchamos que en alguna aparición de Jesús o de María las imágenes derraman lágrimas, incluso de sangre, no pensemos que esto es solo un signo y nada más, pensemos que esta es la verdadera realidad, porque Jesús y María siguen sufriendo por los hombres. Por eso tenemos que poner todo nuestro empeño en consolarlos y amarlos por todos los que no los aman, los desprecian y los odian.

Hagamos así y daremos contento a Dios y a su Madre, y seremos felices en este mundo y en el venidero.

jueves, 18 de marzo de 2010

Amarás con todo tu corazón (Mc 12,29)

Este es el tiempor favorable. Convertíos y creed en la Buena Noticia. Ha llegado el Reino de Dios.

Eres mío, Jesús, haz de mi corazón una morada acogedora para Ti

Marcha interior. Toda la perfección cristiana está basada sobre la caridad. Todas las virtudes divinas, humanas, infusas y adquiridas, teologales, morales e intelectuales de parte tuya, y todas las gracias, dones y auxilios espirituales administrados por mano de Dios y de los ángeles y de los hombres tiende todo y se encamina a que la caridad haga en ti su curso.

lunes, 15 de marzo de 2010

Cristo es el Tesoro.




Examinaos y no dudéis, entregaos en cuerpo y alma al Señor, en estos días en que Cristo Jesús insiste en vuestra conversión. A los sabios y poderosos, a los que creéis tenerlo todo os digo: No tenéis lo esencial, no tenéis amor a vuestro prójimo ni tenéis amor al Señor, que es el tesoro más valioso que todo hombre pueda desear, pocos son los elegidos por El. Recapacitad y volcaos a Cristo, amadlo y obtendréis la salvación. Amén. Amén.

Leed: Romanos C. 14, V. 22 y 23 y C. 15, V. 1 al 13

22 Guarda para ti, delante de Dios, lo que te dicta tu propia convicción. ¡Feliz el que no tiene nada que reprocharse por aquello que elige!

23 Pero el que come a pesar de sus dudas, es culpable porque obra de mala fe. Y todo lo que no se hace de buena fe es pecado.

Cap. 15, Vers. 1 al 13

1 Nosotros, los que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles y no complacernos a nosotros mismos.

2 Que cada uno trate de agradar a su prójimo para el bien y la edificación común.

3 Porque tampoco Cristo buscó su propia complacencia, como dice la Escritura: "Cayeron sobre Mi los ultrajes de los que Te agravian".

4 Ahora bien, todo lo que ha sido escrito en el pasado, ha sido escrito para nuestra instrucción, a fin de que por la constancia y el consuelo que dan las Escrituras, mantengamos la esperanza.

5 Que el Dios de la constancia y del consuelo les conceda tener los mismos sentimientos unos hacia otros, a ejemplo de Cristo Jesús,

6 para que con un solo corazón y una sola voz, glorifiquen a Dios,

el Padre de nuestro Señor Jesucristo.

7 Sean mutuamente acogedores, como Cristo los acogió a ustedes para la Gloria de Dios.

8 Porque les aseguro que Cristo se hizo servidor de los Judíos para confirmar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas que El había hecho a nuestros padres,

9 y para que los paganos glorifiquen a Dios por su misericordia. Así lo enseña la Escritura cuando dice: "Yo te alabaré en medio de las naciones, Señor, y cantaré en honor de tu Nombre".

10 Y en otra parte dice: ¡Pueblos extranjeros, alégrense con el Pueblo de Dios!

11 Y también afirma: ¡Alaben al Señor todas las naciones, glorifíquenlo todos los pueblos!

12 Y el profeta Isaías dice a su vez: "Aparecerá el Brote de Jesé, el que se alzará para gobernar las naciones paganas; y todos los pueblos pondrán en El su esperanza.

13 Que el Dios de la esperanza los llene de alegría y de paz en la fe, para que la esperanza sobreabunde en ustedes por obra del Espíritu Santo.

(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás
Comentario:

Estamos en tiempo de cuaresma, tiempo de volver al Señor, de convertirnos más profundamente a Él. Porque ¿de qué sirve tener todo lo material si no tenemos la gracia de Dios en el alma, si no amamos a nuestro prójimo ni amamos a Dios? ¡Ay de los que los tienen todo menos el amor a Dios y al prójimo! Llegará el día en que se darán cuenta de que siempre fueron pobres a pesar de haber nadado en la abundancia material. Estamos a tiempo todavía, y aunque nuestras riquezas aumenten, no les demos el corazón, sino que nuestro corazón debe ser únicamente para Dios, para Cristo, y tenemos que abrirlo también al prójimo sufriente, entonces sí seremos los hombres y mujeres más ricos de la tierra, tengamos o no tengamos bienes materiales, porque tendremos al mismo Dios con nosotros y en nosotros, y ese es el Tesoro más grande que podemos poseer. ¡Ánimo y a ser buenos y amorosos con Dios y con los hombres!

sábado, 13 de marzo de 2010

Semana Santa de Castro del Río (Córdoba).


Los Romanos de Castro del Río (Córdoba), Semana Santa declarada de Interés Turistico Nacional de Andalucía. Música del Paseillo Romano "El Centurión".

Semana Santa de tradición antiquisima, de belleza, lujo y arte, sú Jueves Santo (La Primera), La Mádruga (Impresionante), por su recogimiento, penitencia y espiritualidad de un pueblo que siente en su corazón a su Padre Jesús Nazareno y a su Madre La Virgen Santisima. El Viernes, el Entierro de Cristo (Majestuosa Procesión), y la Alegria del (Domingo de Resurrección), bellisima Procesión.

No dejen de visitar en sús vidas la Semana Santa de este Hospitalario y bellisimo Pueblo.

jueves, 11 de marzo de 2010

Mensaje de confianza.

"Nadie es tan rico que no necesite una sonrisa.
Nadie es tan pobre que no pueda darla".

Solamente cuenta con Dios
Firmeza inquebrantable es, pues, la primera característica de la confianza.
La segunda cualidad de esta virtud es aún más perfecta. “Lleva al hombre a no contar con el auxilio de las criaturas; ya se trate de auxilio sacado de sí mismo, de su espíritu, de su criterio, de su ciencia, de sus aptitudes, de sus mismas riquezas, de su reputación, de sus amigos, de sus parientes o cualquiera otra cosa suya; ya se trate de socorros que acaso pueda esperar de otros, de los Reyes, de los Príncipes y de todas las criaturas en general, porque siente y conoce la debilidad y vanidad de todo amparo humano. Los considera lo que realmente son, y cómo Santa Teresa tenía razón de llamarlos ramas secas de ginebra que se rompen al ser cargadas”.
Pero esta teoría, dirán, ¿no procederá de un falso misticismo? ¿No conducirá al fatalismo o, por lo menos, a una peligrosa pasividad? ¿Para qué multiplicar esfuerzos en el intento de vencer dificultades, si todos los apoyos tienen que romperse en nuestras manos? ¡Crucémonos de brazos, esperando la divina intervención!
No, Dios no quiere que nos adormezcamos en la inercia; Él exige que le imitemos. Su perfectísima actividad no tiene límite: Él es el Acto Puro.
Debemos, pues, actuar; pero sólo de Él debemos esperar la eficacia de nuestra acción: “Ayúdate, que el cielo te ayudará.”
He aquí la economía del plan providencial.
¡Preparémonos para la lucha! Trabajemos con ahínco, pero con espíritu y corazón vueltos hacia lo alto. “Vano es que os levantéis antes del día”, dice la Escritura, si el Señor no os ayuda, nada conseguiréis.
En efecto, nuestra impotencia es radical: “Sin Mí, nada podéis”, dice el Salvador.
En el orden sobrenatural, esa impotencia es absoluta. Escuchemos, más bien, la enseñanza de los teólogos.
Sin la gracia, el hombre no puede resistir a todas las tentaciones, a veces tan violentas, que lo asaltan.
Sin la gracia, el hombre no puede observar, por mucho tiempo y en su totalidad, los Mandamientos de Dios.
Sin la gracia, no podemos tener un buen pensamiento, hacer incluso la más corta oración; sin ella ni siquiera podemos invocar con piedad el nombre de Jesús.
Todo lo que hacemos en el orden sobrenatural nos viene únicamente de Dios. En el orden natural incluso, es también Dios quien nos da la victoria.
San Pedro había trabajado la noche entera; era resistente en la faena; conocía a fondo los secretos de su tan rudo oficio. No obstante, en vano había recorrido las olas mansas del lago. ¡No había pescado nada! Sin embargo, recibe al Maestro en la barca; lanza la red en nombre del Salvador; consigue enseguida una pesca milagrosa y las mallas de la red se rompen, tal es el número de peces.
Siguiendo el ejemplo del Apóstol, lancemos la red, con paciencia incansable; pero sólo de Nuestro Señor esperemos la pesca milagrosa.
“En todo lo que hiciereis –decía San Ignacio de Loyola- he aquí la regla de las reglas a seguir: confiad en Dios, actuando, no obstante, como si el éxito de cada acción dependiese enteramente de voz y nada de Dios, pero, empleando así todos vuestros esfuerzos para ese buen resultado, no contéis con ellos, y proceded como si todo fuese hecho sólo por Dios y nada por vos

De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent

domingo, 7 de marzo de 2010

Invitación a la penitencia.


Lucas 13, 1-9. Tercer Domingo de Cuaresma. Ofrezcamos a nuestro Señor, con paciencia y amor, nuestros dolores. Él los premiará.


Lucas 13, 1-9

En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo». Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?" Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas."»

miércoles, 3 de marzo de 2010

Niegan 50 años de información que vincula aborto y cáncer de seno, denuncia experto.


WASHINGTON D.C., 02 Mar. 10 / 05:52 am (ACI)

El Dr. Gerard M. Nadal es un experto (Ph.D.) en microbiología celular que denuncia cómo algunos connotados oncólogos se niegan a presentar abiertamente información recopilada en unos 50 años –generada en ocasiones también por ellos mismos– en la que se vincula claramente el aborto como una causa del cáncer de seno; solo para seguir alentando esta práctica anti-vida como "un bien absoluto".

En el artículo titulado "Corregir políticamente el nexo entre el aborto y el cáncer de seno", el Dr. Nadal explica que "tan desesperados están los defensores del aborto para presentarlo como un bien absoluto, que la información clara y consistente que relaciona el aborto y el cáncer de seno se ha negado, incluso por parte de los mismos autores que la han descubierto, al presentar el documento sobre las políticas del National Cancer Institute (NCI) que niega la existencia de 50 años de información que relaciona claramente el aborto con el cáncer de seno".

El Dr. Nadal explica luego que al abortar, una mujer interrumpe violentamente los cambios celulares en los senos que se preparan para la lactancia; y deja en ellos una serie de formaciones lobulares que, de haberse seguido el proceso normal del embarazo-nacimiento-lactancia, no afectaría a la mujer generándole el riesgo de sufrir cáncer de seno. Este riego, además del aborto inducido, también lo producen los anticonceptivos orales, pues ambos generan un desbalance hormonal serio.

Sin embargo, explica el experto microbiólogo, "el aborto natural es una excepción, ya que la mayoría de mujeres que lo sufren nunca llegan a producir niveles elevados de estrógeno en estos embarazos".

"Decenas de estudios desde la década del 50’s han establecido nexos entre el aborto y el cáncer de seno, variando entre el doble de riesgos en adolescentes hasta un riesgo incalculablemente alto de cáncer de seno en mujeres que se han sometido a un aborto antes de los 18 años", prosigue.

Como ejemplo de la manipulación de los datos, Nadal refiere el caso de la Dra. Louis Brinton del National Cancer Institute quien en 2003 desechó la mencionada información; y en un estudio de 2009, realizado con las expertas Janet R. Daling y Jessica M. Dolle del famoso centro Fred Hutchinson Cancer Research Center, sí admitía los nexos entre el aborto y el cáncer de seno. Sin embargo eso no hizo que se cambiara el documento de las políticas del NCI del año pasado ni tampoco la información disponible en el sitio web de esta institución.

Nadal concluye su artículo alertando que "las mujeres están muriendo y siguen sufriendo cáncer de seno en cantidades alarmantes. Sin embargo los defensores del aborto se han comprometido en serias inconductas en los niveles más altos: informan la verdad en algunas publicaciones, luego desechan públicamente esos datos en un vano intento de acomodarlos a su agenda política, comprometiendo, como resultado, la vida de millones de mujeres".

martes, 2 de marzo de 2010

Quince minutos en compañia de Jesús Sacramentado.


No es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme mucho; basta que me ames con fervor. Háblame, pues, aquí sencillamente, como hablarías a tu madre, a tu hermano. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera? Dime su nombre, bien sea el de tus padres, bien el de tus hermanos y amigos; dime en seguida qué quisieras que hiciese actualmente por ellos. Pide mucho, mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismos, para atender a las necesidades ajenas. Háblame así, con sencillez, con llaneza, de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado.
Dime por todos una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. Recuérdame que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón ; y ¿no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tu corazón especialmente ama?

Y para ti, ¿no necesitas alguna gracia? Hazme, si quieres, una lista de tus necesidades, y ven, léela en mi presencia. Dime francamente que sientes -soberbia, amor a la sensualidad y al regalo; que eres tal vez egoísta, inconstante, negligente... ; y pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para quitar de ti tales miserias.

No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos Santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos! Pero rogaron con humildad... ; y poco a poco se vieron libres de ellos.

Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darte, y lo doy, y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a tu santificación. Hoy por hoy, ¿qué necesitas? ¿qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte !