lunes, 6 de diciembre de 2010

¿Qué tenemos que hacer?

“¿Qué tenemos que hacer?”, le preguntaban las personas que se acercaban a Juan el Bautista, y él les respondía lo que debían hacer para convertirse y salvarse.
Y esta pregunta nos la debemos hacer también nosotros hoy: ¿Qué debemos hacer? ¿Qué debo hacer? Porque de la respuesta que obtengamos, tendremos que hacer depender toda nuestra vida.
¿Y a quién hay que hacerle esta pregunta? A la Iglesia Católica, que es el mismo Cristo, y que, a través de la autoridad del Papa y de los Obispos en comunión con el Papa, nos dicen qué debemos hacer, y qué debemos evitar, para alcanzar el Cielo y no caer en el Infierno.
También Dios nos va inspirando buenas acciones y obras que, si las ponemos en práctica y secundamos con fidelidad, nos santificarán y haremos muchísimo bien a las almas y a nosotros mismos.
Porque si bien nos salvamos por la fe en Jesucristo, Hijo de Dios, también son necesarias las obras, ya que el Señor juzgará a cada uno, no según las palabras que haya empleado, sino según las obras que haya realizado.
Y nuestra actitud para con el Señor debe ser la del antiguo profeta. Decirle a Dios: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”.
Escuchar, es oír con atención, y poner en práctica lo que se oye. Por eso en la Transfiguración de Jesús, el Padre dice a los tres apóstoles, y en ellos a todos nosotros: “Escuchadle”, es decir, oíd lo que dice mi Hijo y ponedlo por obra.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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