miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿POR QUÉ NOS AGUANTA?

Rara es la mañana, que al repasar la prensa, no me sobresalte ante noticias que laceran al alma. Me refiero a los continuos ataques que la Iglesia , el papa y los católicos reciben. Lo más desalentador es cuando esas críticas tienen su origen, en personas que deberían ser guías y modelos a seguir en la entrega al Señor. Hace unos días ya hablé de una de estas experiencias.

Existen jornadas, en que esas noticias, te desarman y te dejan a merced del desaliento. Me pregunto entonces “¿Cómo puede Dios aguantar por más tiempo , tanta ingratitud?”.

Me topé una vez con una frase de la Madre Teresa de Calcuta, donde expresaba la siguiente reflexión: “Cada niño que nace nos dice que Dios no se ha cansado del hombre”.

¿A quién no se le mete en la cabeza una pregunta, y le da mil vueltas, hasta que encuentra repuesta? Pues ese “aguante de Dios” me ha estado acompañando días, y me llegó la contestación. 

Dios aguanta porque:

María es madre, y es la primera que intercede por nosotros. Lo ha manifestado en casi todas sus apariciones.
Porque debido a la diferencia de horarios, se está celebrando continuamente en el mundo la Santa Misa. Que allí donde hay un sacerdote celebrándola está toda la Iglesia.Que una Misa contiene en sí misma, todas las gracias necesarias para la humanidad. Que una sola Misa es el Cielo en la tierra.

Dios aguanta:

Porque tenemos un Papa entregado, que nos guía fiel y sumiso a los designios de Dios.
Porque nuestros Pastores, cuidan cada vez más del rebaño encomendado.
Porque hay más de 450.000 mil sacerdotes en el mundo que lo hacen posible.
Porque hay más de 115 .000 seminaristas que quieren hacerlo
Porque hay misioneros, que no cesan de llevar la palabra de Dios.
Porque hay más de 4.000 monasterios de clausura, que no cesan de alabar al Todopoderoso.
Porque hay numerosos religiosos-as ,de vida activa que se vuelcan en el prójimo, porque en ellos ven a Dios.
Porque hay miles de laicos que se consagran al Señor.
Porque hay muchas familias, que siguen cuidando de las almas que les han sido entregadas
Porque hay muchos, muchos, que Sí creen en Dios y disfrutan la vida con EL.
Porque hay numerosos enfermos, gente que sufre en el cuerpo y en el alma que no paran de ofrecerlo al Señor.
Porque hay muchos jóvenes, que no se conforman en dejarse arrastrar por la corriente.
Porque siguen existiendo mártires de la Fe.
Porque con nuestra actitud de coherencia, valentía y testimonio, vamos a demostrarle que puede seguir confiando en la humanidad.
Porque el sacrificio de su Hijo no fue en vano y vamos a gritarlo por doquier.
Porque seguimos confiando en ÉL.
¡Alabado sea Jesucristo!

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