lunes, 15 de noviembre de 2010

El mañana: la eternidad.

El acercamiento espiritual hacia el Señor siempre está latente de Su parte, hijos míos, entonces, dad ese paso que tanto os cuesta dar, enfrentad a ese adversario que tenéis delante vuestro y que sólo ofrece lo fácil y el hoy, pensad en el mañana, Cristo es la esperanza del mañana y os ama.
Amén. Amén.
(Mensaje de María del Rosario de San Nicolás) 
Comentario: 
El demonio ofrece la vida fácil, el gozar todo hoy, el disfrutar el momento presente pero contra la voluntad de Dios, y hacernos así un mañana, una eternidad desgraciada.
Es lo que nos proponen los medios de comunicación masiva, especialmente el cine y la televisión, esta última, arma formidable en manos de Satanás.
Pero nosotros los cristianos debemos estar convencidos de que este mundo no es el único, sino que después de esta vida, de esta tierra, que es tiempo de prueba, hay un Cielo y un Infierno que nos esperan, según hayamos vivido en gracia de Dios o en pecado mortal respectivamente.
El diablo hoy nos aturde con los placeres y con las cosas de todos los días, para que no tengamos tiempo de detenernos un momento a pensar, a meditar sobre nuestro futuro. No sobre nuestro futuro en la tierra, sino sobre nuestro verdadero e importante futuro que es la eternidad.
Hoy es tiempo de convertirnos, de tomarnos la vida en serio, porque somos nosotros quienes gozaremos para siempre en el Cielo, o sufriremos también para siempre en el Infierno. ¿Qué importa lo que hagan los demás? A cada uno de nosotros nos debe importar lo que hacemos nosotros, lo que hago yo, porque yo soy el que quedaré, en el momento de la muerte, frente a frente al Juez eterno, Jesucristo, y allí mismo se decidirá mi suerte eterna.
No nos dejemos engañar por el diablo, que hace de todo para distraernos de las cosas importantes de la vida, a saber: la salvación del alma.

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