martes, 19 de octubre de 2010

Injuriados y perseguidos.

Bienaventurados serán cuando los injurien y los persigan y digan con mentira toda clase de mal contra ustedes por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes. (Mt 5, 11-12)
Enseñanza:

Los cristianos, los verdaderos cristianos, no son del mundo, porque Cristo los ha elegido y los ha como sacado del mundo, por eso el mundo no puede menos que odiarlos, ya que con su conducta y modo de hablar, condenan al mundo y sus máximas, y los mundanos se sienten descubiertos en su maldad y por eso los odian y los persiguen.

Si queremos vivir de acuerdo a las máximas del Evangelio, entonces enseguida chocaremos con este mundo de pecado, y los hijos de este mundo, nos perseguirán, o por lo menos, hablarán mal de nosotros, nos calumniarán y dirán muchas mentiras para amargarnos la vida. Pero Jesús nos promete que si bien debemos sufrir estas cosas, nuestra recompensa en el Cielo será muy grande.

Recordemos siempre que los juicios de los hombres no tienen ningún valor, que solo es importante el juicio de Dios, lo que Dios piense de nosotros, ya que Él es quien nos juzgará, en cambio los hombres no pueden hacer nada contra nosotros.
Pensemos en que Dios ve todo y sabe hasta los pensamientos más profundos del corazón humano, así que andemos en verdad delante de Él, que eso es lo que realmente importa, soportando las calumnias y maldades que necesariamente nos harán los mundanos, porque sencillamente somos cristianos.

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