martes, 21 de septiembre de 2010

Miremos a Cristo en la Cruz.


Domingo XXIII del tiempo ordinario.

Lucas 14, 25-33: El que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.


El Evangelio de este Domingo es uno de los que si pudiéramos suavizarlo lo harímos ya que se hace muy duro para nosotros. Son palabrasque pueden resultar tajantes o incluso costosas para nuestro corazón humano.

A Jesucristo no se le puede seguir a medias, Él nos lo pide todo porque quiere darlo todo, es más, ya lo ha dado todo.

No podemos llegar hasta Cristo con paso vacilante sino con paso firme.

En este Evangelio se nos pide radicalidad en nuestra entrega.No vale seguir a Cristo sin cruz.

Si queremos ser verdaderos cristianos tenemos que coger nuestra cruz y lanzarnos sin miedo a vivir una vida entregada y generosa con Cristo.

El cristianismo no se puede tomar a la ligera. Jesús nos pone en guardia contra el intento de amansarlo todo y de hacer de la religión y de Dios algo que no transforma nuestra vida.

Para el Señor no hay más camino de seguirle que el de negarse a sí mismo y tomar la cruz; esta palabra es la base de toda la vida cristiana, esta palabra se ha de poner en primer término cuando se quiere seguir a Dios Nuestro Señor.

Esta palabra es la que nos va a clarificar si vamos por el verdadero camino de la santidad, o si por el contrario, vamos por otro camino que no es el del seguimiento de Cristo.

Cargar con la cruz es estar en el banco de la prueba y demostrar si nuestro amor al Señor es verdadero.

En la Imitación de Cristo se lee "Si llevas voluntariamente la cruz, ella te llevará a ti y te conducirá al deseado fin.

Si la llevas a la fuerza, te creas un peso que te pesará siempre cada vez más.

Si echas fuera una cruz, seguramente, encontrarás otra y posiblemente más pesada...toda la vida de Cristo fue cruz y martirio; ¿ y tú pretendes para ti reposo y alegría?(II,12).

La advertencia y proposición de Cristo es clara. Sabemos cuál es el camino del que quiere seguir a Cristo, ahora está en nuestras manos una entrega verdadera.

Santa Teresa de Jesús decía: "miremos al crucificado y todo se nos hará poco".

Miremos a Cristo en la cruz y seguro que no tendremos corazón para negarle nada ya que Él lo dio todo por nosotros.

Articulo de: Jesús Enrique Aranda Cano (Párroco de Ntra. Sra. de Gracía) Guadalcázar (Córdoba).

Semanario Diocesano de Información y Formación Cristiana . Nº 248 . 5 de septiembre de 2010.

Iglesia en Córdoba.

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