martes, 14 de septiembre de 2010

El Señor nos espera.


Oh pueblos, a vosotros hablo, escuchad, que cada uno comience a sentir el calor y el amor que encierran las Palabras del Señor.

No las dejéis desaparecer, ni abandonéis lo que no empezasteis todavía, el Señor es paciente, os espera, no tardéis. Amén. Amén.

Leed: Isaías C. 55, V. 1-2-3 y 6-7

1 ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche.

2 ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares.

3 Presten atención y vengan a Mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David.

6 ¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca!

7 Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva al Señor, y El le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar.
Comentario:

No tardemos en volver al Señor, no sea cosa que cuando queramos volver ya no tengamos tiempo ni modo de hacerlo.

Cuando Noe invitaba a los hombres a entrar en el Arca, muchos se burlaban de él. Pero llegó el diluvio y ya todos perecieron.

Hoy Dios nos invita a entrar en la nueva Arca que es el Corazón Inmaculado de María, al cual debemos entrar por una sincera conversión y por la consagración a María. No dejemos pasar más tiempo y pongámonos seriamente a trabajar sobre nuestra alma, para volverla más pura a través de una sincera y completa confesión con un sacerdote.

Mientras es de día se puede caminar, luego llega la noche y ya no se puede andar sin tropezar. Estamos todavía en el día, pero no sabemos cuánto durará todavía este tiempo de gracia, ya que luego vendrá la noche más oscura sobre el mundo y una general desesperación.

Estamos a tiempo todavía, busquemos a Dios y dejémonos encontrar por Él ahora que es el tiempo oportuno.

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