jueves, 8 de julio de 2010

(Mensajes de la Santísima Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano)


(Mensajes de la Santísima Virgen al Padre Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano)
1 de enero de 1979
Fiesta de la Maternidad Divina de María Santísima

El designio del amor misericordioso.
“Hijos predilectos, estoy a vuestro lado al comienzo de este año nuevo. Tened confianza en mi Corazón Inmaculado.
En mi Corazón está encerrado el designio del amor misericordioso de mi Hijo Jesús, que quiere conducir de nuevo el mundo al Padre, para la perfecta glorificación de Dios.
El mundo no está perdido, aunque camine ahora por las sendas de la perdición y de su propia destrucción.
A través de una prueba, que os he preanunciado muchas veces, será salvado al fin por un acto de amor misericordioso de Jesús, que os ha confiado a la acción de vuestra Madre del Cielo.
Todavía los pecados cubren la tierra; odio y violencia explotan por todas partes; los mayores delitos claman cada día venganza al Cielo.
Iniciáis un año en el que todos de una manera particular advertirán la poderosa mano de Dios, que se inclinará sobre el mundo para socorrerlo con la fuerza irresistible de su Amor Misericordioso.
Por esto, hijos míos, os aguardan acontecimientos que ni siquiera podéis imaginar.
Pero hay que contar también con las oraciones de los buenos, los dolores de los inocentes, los sufrimientos escondidos de muchos, las lágrimas y súplicas de numerosas víctimas esparcidas por todas las partes del mundo.
Por medio de ellos he apresurado los tiempos de mi extraordinaria intervención.
La Iglesia, mi hija predilecta sale ahora de una gran prueba porque la batalla entre Yo y mi Adversario se ha desarrollado también en su vértice. Satanás ha intentado introducirse hasta amenazar la piedra sobre la cual está fundada la Iglesia, pero Yo se lo he impedido.
Justamente, cuando Satanás se ilusionaba con la victoria, después que Dios hubo aceptado el sacrificio de Pablo VI y de Juan Pablo I, Yo he obtenido de Dios para la Iglesia el Papa preparado y formado por Mí.
Él se consagró a mi Corazón Inmaculado y me confió solemnemente la Iglesia, de la que soy Madre y Reina.

En la persona y en la obra del Santo Padre, Juan Pablo II, Yo irradio mi gran Luz, que se hará tanto más fuerte cuanto más tinieblas lo invadan todo.
Sacerdotes y fieles consagrados a mi Corazón Inmaculado, hijos que he reunido de todas las partes del mundo y enrolado en mi ejército para la gran batalla que nos espera: uníos todos en torno al Papa y os revestiréis de mi misma fuerza y de mi luz maravillosa.
Amadle, rogad por Él, escuchadle.
Obedecedle en todo, incluso en llevar el hábito eclesiástico según el deseo de mi Corazón y conforme a su querer, que os ha manifestado ya. Ofrecedme el dolor que sentís si, por este motivo, sois a veces objeto de la burla de vuestros mismos hermanos.
También a la Iglesia, que tiene en el Papa su guía seguro, le será abreviado el tiempo de la purificación, según mi designio de amor.
Ésta, por tanto, es vuestra hora; la hora de los apóstoles de mi Corazón Inmaculado.
Difundid con valor el Evangelio de Jesús, defended la Verdad, amad a la Iglesia; ayudad a todos a huir del pecado y a vivir en gracia y en el amor de Dios.
Rezad, sufrid, reparad.
Estáis entrando en el período conclusivo de la purificación y no queráis medir el tiempo, porque ahora está ordenado según un designio de amor que estáis llamados a ver pronto en todo su esplendor.”


28 de enero de 1979
Fiesta de Santo Tomás de Aquino


Primer signo: la confusión.
“Hijos predilectos, refugiaos en mi Corazón Inmaculado.
El Reino glorioso de Cristo será precedido por una gran tribulación, que servirá para purificar a la Iglesia y al mundo, y para conducirlos a su completa renovación.
Jesús ha iniciado ya su misericordiosa obra de renovación con la Iglesia, su Esposa.
Varios signos os indican que ha llegado para la Iglesia el tiempo de la purificación: el primero de ellos es la confusión que reina en Ella. Éste es, en verdad, el tiempo de la mayor confusión.
La confusión se ha difundido en el interior de la Iglesia, donde se ha subvertido todo en el campo dogmático, en el litúrgico y en el disciplinar.
Hay verdades reveladas por mi Hijo, que la Iglesia ha definido para siempre con su divina e infalible autoridad.
Estas verdades son inmutables, cono inmutable es la Verdad misma de Dios. Muchas de ellas forman parte de verdaderos y propios misterios, porque no son, ni podrán ser jamás comprendidos por la inteligencia humana.
El hombre las debe acoger con humildad, a través de un acto de fe pura y de firme confianza en Dios, que las ha revelado y las propone a los hombres de todos los tiempos, a través del Magisterio de la Iglesia.
Pero ahora se ha difundido la tendencia tan peligrosa de querer penetrarlo y comprenderlo todo –incluso el misterio-, llegándose así a aceptar de la Verdad tan sólo aquella parte que es comprendida por la inteligencia humana. Se quiere desvelar el misterio mismo de Dios.
Se rechaza aquella verdad que no se comprende racionalmente. Se tiende a replantear, en forma racionalista, toda la verdad revelada, con la ilusión de hacerla aceptable a todos.
De este modo se corrompe la verdad con el error. El error se difunde de la manera más peligrosa, es decir, como un modo nuevo y “actualizado” de comprender la Verdad; y se acaba subvirtiendo las mismas verdades que son el fundamento de la fe católica.
No se niegan abiertamente, pero se aceptan de una manera equívoca, llegándose en la doctrina al más grave compromiso con el error que jamás se haya logrado.

Al fin, se sigue hablando y discutiendo, pero ya no se cree, y las tinieblas del error se difunden.
La confusión, que tiende a reinar en el interior de la Iglesia y a subvertir sus verdades, es el primer signo que os indica con certeza que ha llegado para ella el tiempo de la purificación.
La Iglesia, de hecho, es Cristo, que místicamente vive entre nosotros.
Cristo es la Verdad. La Iglesia debe por esto resplandecer siempre con la Luz de Cristo, que es la Verdad.
Pero ahora su Adversario ha logrado hacer que penetre en su interior tanta oscuridad con su obra subrepticia y engañosa.
Y hoy la Iglesia está oscurecida por el humo de Satanás.
Satanás ante todo ha oscurecido la inteligencia y el pensamiento de muchos hijos, seduciéndolos con el orgullo y la soberbia y por su medio ha oscurecido a la Iglesia.
A vosotros, hijos predilectos de la Madre Celeste, apóstoles de mi Corazón Inmaculado, se os llama hoy a esto: a combatir con la palabra y con el ejemplo para que cada vez más se acepte por todos la Verdad.
Así por medio de la Luz será derrotada la tiniebla de la confusión.
Por esto debéis vivir al pie de la letra el Evangelio de mi Hijo Jesús.
Debéis ser sólo Evangelio vivido. Después debéis anunciar a todos, con fuerza y con valentía, el Evangelio que vivís. Vuestra palabra tendrá la fuerza del Espíritu Santo, que os llenará, y la Luz de la Sabiduría que os otorga la Madre Celeste.
Por esto cuanto más la confusión, entrada en el interior de la Iglesia, aumente el gran sufrimiento de su purificación, tanto más por medio de vosotros Ella experimentará el consuelo y la ayuda de mi acción materna.
La Iglesia será ayudada por vosotros a salir de la tiniebla, para renacer al esplendor divino de su inmutable Verdad.”

2 comentarios:

Dyas dijo...

¡Qué bonito! Los meditaré.

Nico Carreño dijo...

Lindos textos, me gustaron mucho.
Y si Juan Pablo II tuvo toda la razón al decir que los cristanos están obligados a transmitir el Evangelio de Cristo, creo personalmente que tambien deberiamos difundir otro tipo de informaciones relevantes, aunque sean verdades crudas.

Dejo la invitación para mi blog.

Saludos !