martes, 6 de julio de 2010

Hojita Apostólica.


Hojita apostólica

TRES AVEMARÍAS
Preocupada la religiosa benedictina que luego fue Santa Matilde (siglo XIV) por el buen fin
de su vida, rogó insistentemente a la Virgen Santísima "que la asistiera a la hora de la muerte";
y acogiendo benignamente su súplica, la Madre de Dios se manifestó a la implorante,
diciéndole:
"Sí que lo haré; pero quiero que por tu parte me reces diariamente tres
Avemarías, conmemorando, en la primera, el Poder recibido del Padre Eterno; en la
segunda, la Sabiduría con que me adornó el Hijo; y, en la tercera, el Amor de que me
colmó el Espíritu Santo".
Y esta promesa se extendió en beneficio de todos cuantos ponen en práctica ese rezo diario
de las tres Avemarías.
La práctica de esta devoción no puede ser ni más fácil, ni más breve. Fácil es, porque se
concreta a rezar todos los días tres Avemarías agradeciendo a la Santísima Trinidad los dones
de Poder, Sabiduría y Amor que otorgó a la Virgen Inmaculada, e instando a María a que use de
ellos en auxilio nuestro.
Modo de practicar esta devoción:
Todos los días, rezar lo siguiente:
¡María, Madre mía; líbrame de caer en pecado mortal!
1- Por el Poder que te concedió el Padre Eterno. (rezar un Avemaría)
2- Por la Sabiduría que te concedió el Hijo. (rezar un Avemaría)
3- Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo. (rezar un Avemaría)
Fue la misma Santísima Virgen la que dijo a Santa Gertrudis (Siglo XIV) que "quien la
venerase en su relación con la Beatísima Trinidad, experimentaría el poder que le ha
comunicado la Omnipotencia del Padre como Madre de Dios; admiraría los
ingeniosos medios que le inspira la sabiduría del Hijo para la salvación de los
hombres, y contemplaría la ardiente caridad encendida en su corazón por el Espíritu
Santo".
Refiriéndose a todo aquel que la haya invocado diariamente conmemorando el poder, la
sabiduría y el amor que le fueron comunicados por la Augusta Trinidad, dijo María a Santa
Gertrudis que, "a la hora de su muerte me mostraré a él con el brillo de una belleza
tan grande, que mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales".
María renueva su promesa de protección:
Cuando Sor María Villani, religiosa dominica (siglo XVI), rezaba un día las tres Avemarías,
oyó de labios de la Virgen estas estimulantes palabras:
"No sólo alcanzarás las gracias que me pides, sino que en la vida y en la muerte
prometo ser especial protectora tuya y de cuantos como tú PRACTIQUEN ESTA
DEVOCIÓN"
También dijo la Santísima Virgen: “La devoción de las tres Avemarías siempre me fue
muy grata... No dejéis de rezarlas y de hacerlas rezar cuanto podáis. Cada día
tendréis pruebas de su eficacia...”
¡Difunda esta hojita!

1 comentario:

cibersan dijo...

Pedro
esta chevere tu blog... segui posteando.

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fer