lunes, 14 de junio de 2010

Jesús ama a los hombres.


Una gran y consoladora verdad es saber y tener bien firme que Jesús ama a los hombres, los ama infinitamente, nos ama a cada uno de nosotros con un amor infinito.

No hay nada que ayude más para el avance en la vida espiritual, en el camino hacia la santidad, que el saberse amado por Jesús, que el saberse amado por Dios. Y nosotros debemos sentirnos así, porque esta es la realidad: somos amados infinitamente por Jesús, Dios y Hombre verdadero.

El conocimiento de esto nos debe llevar a la confianza en Jesús, a la total confianza en su bondad infinita, porque Él no ha venido al mundo para juzgar al mundo, sino para salvarlo, y a nosotros nos quiere salvar.

Entonces, por más grandes y numerosos que sean nuestros pecados, no podemos dudar de que Jesús nos ama y quiere perdonarnos y redimirnos, es decir, rescatarnos de las manos de Satanás que, por el pecado, nos tiene como aprisionados y esclavizados.

Porque Jesús ha venido a la tierra especialmente a redimirnos, es decir, a liberarnos del Maligno que tenía a toda la humanidad bajo su poder.

No hay que pecar, jamás, porque sería lastimar el adorable Corazón de Jesús. Pero sepamos que si por debilidad caemos en pecado, Jesús está pronto para perdonarnos y devolvernos al estado original, incluso con más gracias. Porque Jesús es feliz cuando puede decir a un pecador: “Yo te perdono, vete y no peques más”. Y esto lo dice a través del sacerdote, en la confesión, que debemos hacer frecuentemente aunque no tengamos pecados graves, porque allí encontraremos a Jesús, que por amor derramará su sangre sobre nosotros a través del ministro.

¿Estamos convencidos de que Jesús nos ama? ¿De que todo lo que quiere o permite en nuestra vida es por amor a nosotros? Si estamos seguros de esto, entonces vamos por buen camino y Cristo derramará su amor como un río en nuestro corazón y así seremos felices ya desde este mundo, a pesar de las pruebas y tentaciones.

¡Alabado sea Jesucristo!

1 comentario:

Iván dijo...

Gracias Señor por amarnos tanto, tanto a unos como a otros.Gracias por acompañarnos en el camino y tener Misericordia de nosotros.

PD: Me encanta el blog, te pongo en blogs favoritos.

Un saludo.