jueves, 8 de abril de 2010

Ya no estoy sola.


Hace más de 12 años que estoy viuda, y cada día que pasa quiero más a mi marido. Le digo Te quiero, y le doy gracias por los más de 30 años que estuvimos juntos. Todo nos hacía ilusión si lo haciamos juntos: rezábamos, paseábamos, íbamos a bailar...Jamás nos aburríamos. Como es lógico, alguna vez discutíamos, pero siempre aclarábamos las cosas antes de dormirnos. Estoy harta de oír y de leer en los medios de comunicación que el amor no es eterno. Aquí tenéis una excepción. Cada día doy gracias a Dios por haber conocido un cielo anticipado en la tierra. Soy muy creyente, y cuando tengo un bajón, entro en una Iglesia y, junto al sagrario, encuentro también a mi marido, y salgo renovada. El otro día volví a mi visita al sagrario y me quejé de que me encontraba sola, que necesitaba su mano entre las mias...Y de pronto creí escuchar una voz silenciosa que decía: Pero tonta, ¿no notas que soy Yo el que ahora te lleva de la mano?

Margarita Boned (Madrid).

Semanario Católico de Información: ALFA y OMEGA. nº684/08-04-2010.

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