jueves, 15 de abril de 2010

La persecución.


Un signo de que nos estamos acercando al Fin de los Tiempos es el recrudecimiento de la persecución. A través de los medios de comunicación social se está atacando a la Iglesia y al Papa, como previo trámite para una persecución sangrienta. No hay que tener miedo porque el que tenga que dar su sangre por Cristo, estará fortalecido por el Señor, que no lo dejará solo y, como a todos los mártires, lo ayudará con su gracia y su poder. Porque los mártires no habrían podido resistir las torturas si el Señor no los hubiera sostenido. Entonces vivamos tranquilos, sin inquietarnos por nada, en paz y rezando mucho. Consagrémonos al Corazón Inmaculado de María si todavía no lo hemos hecho, y preparémonos a la persecución y al contraataque, porque tiene que cumplirse en el cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia Católica, algo similar a lo que sucedió en el cuerpo de Cristo, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección. La Iglesia, como Esposa del Cordero, debe pasar horas semejantes a las de su Esposo divino. No perdamos el ánimo y confiemos en Dios y en su Madre, que en los momentos difíciles estarán junto a nosotros.

¡Ven Señor Jesús!

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