lunes, 12 de abril de 2010

Hipocresía.


Nada recalca tanto el Evangelio como el tener cuidado con la hipocresía y no imitar a los doctores de Israel que gustaban de aparentar lo que no eran. Pero hoy sucede algo parecido con los teólogos que se oponen al Papa y enseñan lo que les da la gana, sin tener en cuenta la Tradición ni el Magisterio de la Iglesia. Hay que cuidarse de ellos como de la peste, porque con sus doctrinas erróneas seducen a muchos y los arrastran al error. Nosotros recordemos siempre que la Verdad es simple, porque Dios es simple; el hombre es el que complica todo, y mucho más los teólogos presuntuosos que quieren pasar por sabios y no son más que unos herejes. Éstos tendrán un juicio muy riguroso, porque usaron la religión para ensalzarse ellos y pusieron las cosas del Señor a su propio servicio, y no se pusieron ellos mismos al servicio del Señor. Que no nos suceda esto a nosotros, y siempre rectifiquemos nuestra intención. Y preguntémonos frecuentemente si estamos sirviendo a Dios y a los hermanos, o nos estamos sirviendo a nosotros mismos, poniendo los intereses de Dios a nuestros pies, y no nosotros a los pies de Dios.

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