jueves, 25 de marzo de 2010

Tiempo de prueba.


Un error muy extendido en los hombres de este tiempo es creer que la vida sobre la tierra es la única vida que existe y que hay que aprovecharla y disfrutarla al máximo porque luego viene la muerte y todo se termina. ¡No! No es que todo se termina con la muerte, sino que todo comienza, porque después de la muerte viene el premio o castigo merecido por las obras y el modo de vivir que tuvimos en la tierra. Entonces hay que tener bien en claro que este tiempo de vida sobre la tierra no es para que lo pasemos despreocupadamente sino para que lo aprovechemos bien para ser santos, para hacer buenas obras y vivir de acuerdo al Evangelio, así evitaremos el Infierno y alcanzaremos el Cielo. Hoy, con el materialismo y el progreso moderno, que nos quiere hacer creer que la felicidad está en el tener más, y en disfrutar de las nuevas tecnologías, y que nos hace descuidar la oración, es un gran engaño de Satanás, que sabe cómo son las cosas y que no deja nada por intentar con tal de arrastrar el mayor número de almas al Infierno. Si queremos ser santos, no descuidemos la oración, porque sin oración no hay santidad posible. Es más, sin oración no hay salvación posible. Recordemos entonces que esta vida terrena es tiempo de prueba, donde el demonio nos pone duramente a prueba, especialmente a los que le hacemos frente y tratamos de vivir nuestro cristianismo y vivir en gracia de Dios. De esta prueba dependerá nuestra eternidad. Entonces seamos inteligentes y prudentes y utilicemos esta vida para ganar la otra y no para perderla.

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