jueves, 26 de noviembre de 2009

Nada sucede por azar.



Nada sucede por azar.
Dios es Providente y guía todos los acontecimientos humanos y a las criaturas a su propio fin.
Por supuesto que Dios gobierna todo no como un tirano, sino respetando las libertades de las criaturas, y Él, misteriosamente, siempre realiza su voluntad, que puede ser voluntad positiva o permisiva, es decir que hay cosas que Dios “quiere”, voluntad positiva; y hay otras cosas que Dios “permite”, voluntad permisiva.
Tenemos que rezar mucho para que Dios nos proteja y no permita el mal en nuestras vidas, porque Él se ha comprometido a ayudarnos si nosotros le pedimos ayuda con la oración.
La oración lo es todo. No nos despojemos nunca del amparo de la oración. Porque Dios no quiere el mal, pero el Mal existe desde que Lucifer se rebeló, y Dios lo permite porque saca un bien de ese mal. Y para que el mal no nos venza es que debemos orar.
Entonces lo que tenemos que hacer es seguir el consejo del Padre Pío de Pietrelcina: “Reza, ten fe y no te preocupes”, porque todo está dentro de los planes de Dios, y Él guía la historia y los acontecimientos mundiales a la realización de su plan de salvación.
Nosotros no estamos por azar en este mundo, sino que Dios ha pensado en nosotros desde toda la eternidad y ha querido que existiéramos nosotros, en este lugar que nos ha puesto, en esta familia, en esta patria. Debemos dar frutos donde Dios nos ha puesto y agradecerle todos los bienes recibidos, porque todo es amor de Dios por nosotros. Y como amor con amor se paga, debemos devolverle un poco de amor al Señor, que nos ama tanto.
Si en nuestras vidas han pasado momentos tristes, sepamos que Dios los permitió porque tenía sus razones que comprenderemos del todo en la otra vida. Ojalá tengamos la valentía de agradecer todo a Dios, TODO, lo bueno y lo no tan bueno, porque Dios es tan poderoso que, si tenemos buena voluntad y confiamos en Él, hace que absolutamente todo lo que nos sucede sea para nuestro bien espiritual y eterno.
Confiemos en Dios y no creamos a los científicos ateos que dicen que el universo es obra del azar y que venimos del mono. Esto no es así, sino que es Dios nuestro Creador y el que lo gobierna todo suave pero firmemente.

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