jueves, 7 de mayo de 2009

MES DE MAYO, MES DE MARÍA.


Aprovechemos el es de Mayo y acudamos a la Madre, el mejor modelo de respuesta al Señor, ella ha sabido entregarse sin reservas a los planes de Dios, “su «sí» inmediato, dice el Papa, le permitió convertirse en la Madre de Dios, la Madre de nuestro Salvador. María, después de aquel primer «fiat», tuvo que repetir su Sí muchas veces, hasta el momento culminante de la crucifixión de Jesús…” La grandeza de María estuvo en que supo ver en la cruz el libro abierto de la vida, el símbolo de la entrega y de la fidelidad, el camino que conduce a la resurrección. Su fidelidad aparece inalterable incluso en los trances más duros de Jesús y no sólo cuando el pueblo grita: «Bendito el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron» (Lc 11,28).

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