domingo, 8 de febrero de 2009

La confianza en Dios lo es todo.


La confianza en Dios lo es todo.
La confianza en Dios lo es todo, porque confiando en Dios estamos seguros de alcanzar el Paraíso, porque Dios es Bueno y quiere que confiemos en Él.
Si a veces confiamos en los pobres hombres, que se pueden equivocar y traicionar, ¿por qué no confiar en Dios, que no se equivoca, que es la misma Bondad y que jamás traiciona sino que cumple todas sus promesas?
El alma más feliz es la que confía en Dios, porque sabe que nada realmente malo le puede suceder, pues está en el Corazón de Dios y todo lo que le suceda será para su bien, aunque sean cosas graves a los ojos humanos.
El pecado que más hiere al Señor es la desconfianza de las almas. No confían en Dios, que es Bondad Infinita.
Nosotros no seamos desconfiados, sino todo lo contrario, confiemos ciegamente en Él y en su misericordia. Pero tampoco le dejemos todo al Señor, abandonándonos en un quietismo pecaminoso. ¡No! Sigamos el consejo que nos dejó el Padre Pío de Pietralcina: “Reza, ten fe y no te preocupes”. Es decir que tenemos que rezar, y rezar mucho, pues para mantenernos en pie en las pruebas de la vida es necesario orar incesantemente. El ejemplo bien claro lo tenemos en Jesús y en María. Ellos confiaron ilimitadamente, pero también rezaron constantemente, y no dejaron todo el trabajo a Dios sino que pusieron todo de sí mismos. Hagamos lo mismo ya que ellos son nuestros Modelos a seguir.
Y para confiar en Dios, tenemos que hacernos como niños, porque el niño confía en sus padres y se entrega a ellos. Así también debemos ser nosotros con Dios: niñitos pequeños y confiados en sus manos.

1 comentario:

Isidro Lopez Erencia dijo...

Estoy de acuerdo con tú publicación, si el mundo tuviera mas confianza en Dios, nos iria mejor a todos